Mawunko. Miro a Guille con su pequeña en brazos, tanto que sufre por su hijo fallecido y comparto ese dolor, también enterré un hijo, también pase por ese dolor, pero al menos yo lo vi crecer hasta sus tres estaciones, lo escuché llamarme y lo vi dormir, él no tuvo esa oportunidad con su pequeño, no tuvo oportunidad de nada, solo de darle un beso de despedida. —Abu... ¿Me ayudas?. —Si hija. —como puedo me agacho, mis años me están pasando factura en mis huesos marchitos. —Abu... ¿Tía Keren ya va a tener a su bebé?. —Si Hija... Falta poquito. —La escuché llorar. —estamos en la casa de Lautaro esperando a que su hija nazca.. —Cuando seas grande vas a saber porque llora hija. —No quiero llorar de dolor abuelito. —me abraza apretándome asustada—. No me gusta el dolor. —A nadie l
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


