Al día siguiente me levanté temprano, me vestí con una tanga y un camisón corto atirantado, estando en la cocina llegó Harry a saludarme con un beso en la mejilla, le serví una taza de café y después de beber unos sorbos de ella comenzó nuevamente su juego, yo sabía que lo haría, más bien deseaba que lo hiciera, posó su mano sobre la piel en el escote de mi espalda diciendo —Que suave piel tienes, me gusta, pero pones más cuidado en tus piernas. —No, a toda mi piel la cuido igual. —No lo creo, como sabes que tienes muy buenas piernas, las cuidas más. Dentro de mí pensé “Comencemos entonces Harry”, levanté mi muslo apoyando mi rodilla sobre su pelvis diciendo —Compara El acarició mi pantorrilla y con sus dos manos recorrió mi muslo se detuvo a medio muslo por la parte interna de este

