Nos miramos a los ojos y al percibir su enojo decidí “bajarle a la discusión” para evitar un pleito, por lo que con voz más tranquila estimulé su ego diciendo la verdad, la innegable verdad — Claro que me hubiera acostado contigo Rafael …. ¿Te acuerdas de que ese día no te pude responder porqué llego mi papá? Si me lo hubieras vuelto a pedir, no hubiera dudado en aceptar ni un segundo ya que además de ser mi amigo me haces “mojar los calzones” sin tocarme, solo con verte me excito, eres el hombre más atractivo que haya conocido, tanto que estoy segura de que a la mujer que se lo pidas te abre las piernas sin pensarlo mucho…. Yo te hubiera dado las nalgas ese día y cuantas veces me las pidieras. — Pensé que te habías molestado, además no hubo otra oportunidad — ¿De veras? ___ Dije con sa

