A pesar de mis celos yo no tenía derecho a exigir, de lo que estaba segura era de que si se estaba cogiendo a otra, fuera la que fuera, lo sabría cuando lo tuviera en la cama. Cuando llegó lo hizo con dos botellas de vino, nos bebimos solo una, cenamos pizza y después de ver el noticiero por la televisión y muy a pesar de que él venía “desgastado” tuvimos un buen sexo y se quedó conmigo toda la noche. No pienso narrar con detalle cada uno de nuestros encuentros, el caso es que Rafael y yo pasamos varias noches juntos y después de mi divorcio con Adam tuvimos sexo de todas las formas conocidas, pero hubo dos que disfruté como loca. La de “perrito” en la orilla de la cama y él de pie detrás de mí, donde la increíble y profunda penetración me provocaba intensos y prolongados orgasmos y la ot

