Cada mañana antes de coger el autobús, tomaba un café en la misma cafetería. Luego cogía el bus que me llevaba al trabajo. Cuando sucedió lo que voy a contaros mi vida era de lo más normal, tenía un buen trabajo, una buena casa y un buen marido. Llevaba diez años casada, cinco en el mismo trabajo y estaba contenta. Teníamos un grupo pequeño de amigos, con los que nos juntábamos los fines de semana. Mi familia y la de mi marido vivían algo lejos, por lo que solo coincidimos en vacaciones. Por cierto me llamo Mía y un día todo cambió en mi vida, sin esperarlo, sin buscarlo, sin tan siquiera quererlo me vi inmersa en una situación tan desconocida como excitante para mí. Me gustaba observar a la gente que se cruzaba conmigo día tras día, cuando siempre haces lo mismo, a la misma hora descu

