Hola de nuevo soy Mía, quiero seguir contándole cómo me convertí en su putita, como deje atrás todo lo que no fuera satisfacer y satisfacerme a mí. Esa noche la pasamos toda follando, conociendo cada rincón de nuestro cuerpo, me enseño puntos eróticos en mí que ni sabía que existían y al final de la noche ya era completamente suya. Nada iba a quitarme ese placer que sentía con él. Por la mañana desperté sola y dolorida en la cama del anónimo hotel, cuando llegue a mi trabajo y a casa le vi en la recepción, me saludo como cada mañana y yo casi lloré de frustración, me fui a cambiar y empecé a trabajar, así pasaron varios días en los que casi llegue a creer que lo había soñado todo, pero una noche al encender el portátil y entrar en el chat, el me hablo. -hola preciosa, no dejo de pensar

