Dos semanas después...
Narra Paola.
Faltan dos malditas semanas para que sea la graduación, y nuestro estúpido castigo aun no termina, pero Hugo, pagará por abrir su bocotá.
—Solo un día mas —mencionó Harold algo molesto. —No me cansare de repetirlo, esa broma era una muy mala idea, mas porque era dentro de la escuela, donde habría maestros.
—Ya Harold, solo falta un día, ya no viene al caso que te quejes —respondió Pablo sonriendo.
Tomé la pila de libros que iban hacia la sección de misterios y me dispuse a ir a dejarlos a su estante correspondiente, las ultimas dos semanas, nuestro castigo fue que tenemos que hacer algunas labores dentro de la escuela, era esto o ser expulsados justo antes de terminar, no tuvimos de otra más que aceptar.
—¿Qué broma le haremos? —pregunté, lo único que me hace poder esto sin explotar, es imaginarme a grandiosa broma que le haremos a Hugo, solo a él.
Miré a Pablo y Harold, quienes comenzaron a negar con la cabeza.
—¿Hablas en serio? —preguntó Pablo. —Ese idiota nos delato Paola, no podemos arriesgarnos con otra broma, menos ahora que faltan tan solo dos semanas, creo que debemos parar.
—No, él tiene que pagar, por delatarnos, tenemos que hacer algo, esto no se puede quedar así, piénsenlo, mientras pensaré en algo —dije tomando otra pila de libros, y alejándome un poco para ponerlos donde correspondían.
Esta broma tiene que ser algo fuerte, algo con lo que pague por lo que hice, y que además lo deje callado para no sufrir las consecuencias otra vez.
Mire al estante de libros del genero "Policiaco" Oh si, ya me di la idea perfecta, asustarlo con un arma, y quizá hasta se orine en sus pantalones del susto, seria perfecto para un nuevo video.
Pero, ¿Dónde carajos voy a conseguir un arma? Miré al pasillo, para asegurarme que el profesor que nos vigila no nos estuviera viendo, así pude sacar mi celular, si no estoy mal, el padre de Sueli es aficionado a la caza, o algo así nos había contado, solo tengo que pedirle un arma de su padre, se la regresaré luego.
—¿Qué estas haciendo? —preguntó Harold acercándose a mí, —Si el profesor nos ve, nos dejará una hora más.
—Es algo rápido —dije mientras tecleaba el mensaje para Sueli, aunque pienso que, para esta broma, necesitaremos ayuda, y creo saber quienes nos van a ayudar, Daniel y Sueli, hace unas semanas los escuche decir que también querían hacer bromas, así que pienso que aceptaran rápido.
—¿Ya? —preguntó Harold algo impaciente.
Asentí y envié el mensaje, espero que nos ayude con prestarnos el arma de su padre.
—Chicos pueden irse —anunció el profesor entrando a la biblioteca.
No tuvo que repetirlo dos veces, pues los tres tomamos nuestras cosas y nos dispusimos a salir.
Mi celular sonó, indicándome que ya tenia respuesta de Sueli, la cual había aceptado, con tal de que no la metiéramos en problemas.
—Tengo el plan perfecto —anuncié mientras nos dirigíamos al estacionamiento. —Una broma que hará que Hugo hubiera preferido no traicionarnos. —Pablo y Harold rápido me miraron un poco confundidos.
—Espero no sea comer popo otra vez, hasta para mi fue desagradable —dijo Harold con mala cara.
—No, será mucho mejor, y menos asquerosa, aunque si vergonzosa.
Harold miro a Pablo, como esperando aprobación a lo que yo decía.
—Bueno —dijo Pablo un poco nervioso. —Solo no quiero meterme en problemas.
***
Narra Daniel.
Debo admitir que me encanta esto, si a Sueli la hace feliz, a mi mucho, mucho más.
—Estoy nerviosa, y emocionada —dijo ella sonriendo.
La tomé de la mano, estábamos llegando al salón de música, donde se supone que Martin y Hugo están, aunque sigo sin saber como rayos lo vamos a convencer de que venga con nosotros, Paola mencionó algo de conseguir que Lucy le enviará un mensaje, pero no sabemos si lo logro.
Sueli abrió la puerta del salón, donde pude ver a Hugo y Martín, junto a una tercera persona, si no me equivoco, se llama Emma.
—El salón esta ocupado, ¿No ven? —preguntó la chica molesta, poniéndose de pie y dirigiéndose hasta nosotros. —Si vienen a burlarse de ellos, será mejor que se larguen.
—No —dijo Sueli con su linda voz, haciendo que se me quitaran los nervios. —No venimos a burlarnos de nadie, solo queremos hablar con Hugo.
La chica, Emma, asintió luego se alejó de nosotros, le dijo algo al oído de Hugo, luego Hugo se paro y comenzó a caminar hasta nosotros.
—¿Qué es lo que quieren?
—Es Lucy, ella nos pidió que te lleváramos a un lugar especial —dije, pues era lo que tenía que hacer, según el plan de Paola y Pablo.
Hugo nos miro confundido, luego miro hasta atrás, en dirección con sus amigos.
—¡Ve! —gritó Emma desde la silla.
Creo que después de todo, Paola si fue capaz de conseguir el celular de Lucy.
***
Narra Paola.
—No es divertido Paola, debes de dejar de ser tan estúpida —dijo Lucy molesta, la única forma por la cual pude obtener su celular fue a la fuerza, por eso ahora esta amarrada a un árbol en mitad del bosque.
Mi corazón comenzó a acelerarse tras escuchar el auto de Daniel, le pedí a Harold que preparará la cámara, luego todo estaba listo para empezar.
—¿Qué es lo que harán? —preguntó Lucy.
—Solo una pequeña broma —dije al ver que Hugo, Sueli y Daniel estaban bajándose del auto.
Camine hasta Sueli, quien rápido me entrego la pistola envuelta en una camisa de su padre, la tomé un poco asustada, hace muchos años mi padre quería enseñarme a cazar, así que al menos creo tener idea de como se usan estas cosas.
La desenvolví y rápido apunte en dirección a Hugo, quien nos miraba demasiado confundido.
—¿Dónde esta Lucy? —preguntó él, comenzando a asustarse.
—Por ahí, anda, camina.
Hugo miro el arma y trato de retroceder.
—Si no quieres que le pase algo a Lucy, camina idiota.
Estaba muy molesta, esto tiene que salir genial.
Harold posiciono la cámara hasta Lucy, quien se mantenía en silencio, observando todo lo que sucedía.
—Ahora sí, te lo advertí aquel día, si decías algo tendrías consecuencias —dije cargando el arma.
Mi plan es disparar cerca de él, pero no tanto, lo único que quiero es que se asuste.
—¿Vas a matarme? —preguntó Hugo. —Si es así, iras a la cárcel.
—¿Crees que soy idiota como para no saberlo? —dije acercándome mas y mas hasta él, quien tan solo se movió, para que el arma no quedara muy cerca de Lucy.
—No sé, eres muy estúpida.
Posicioné mi dedo en el gatillo, estaba lista para hacerlo, cuando ejercí la fuerza necesaria para disparar, sentí a alguien tocar mis hombros, el disparo salio.
—¡Nooo! —gritaron detrás de mí.
Lo siguiente que sucedió juro haberlo visto en cámara lenta, la presión sobre mis hombros impido que moviera el arma, por lo cual la bala impacto en el cuello de Hugo, lo que ocasiono que este cayera al suelo, sangrando demasiado.
—¡Nooo! ¡Está muerto!