Narra Pablo. —Cada vez mi puntería es mejor —mencionó Misael, mientras bajaba su arma. —Espero no hayas querido decir lo que pienso, nadie saldrá de aquí con vida, solo tú y yo. No podía creer lo que estaba viendo, todas las malditas esperanzas se fueron a la mierda, ver a Marín en el suelo, y con un gran charco de sangre formándose debajo de él, me partía el alma, no quiero terminar igual. —Si, lo iba a dejar ir... Harold, Gaby y Daniel se acercaron a mí, ayudándome a ponerme de pie. —Tratemos de huir, algo me dice que ahora comenzara una discusión de asesinos. —¿Discusión? Pero claro que no, ah y para la próxima trata de hablar más bajo, te escuche, Daniel. Lucy comenzó a caminar hasta nosotros, con su arma en la mano, se miraba dolida y molesta, supongo que es una muy mala combin

