Narra Pablo. Muchas de las veces, creemos tener toda la vida por delante, cuando en realidad, no tenemos tiempo de nada, todo puede acabarse en cuestión de segundos... Solo en situaciones especiales es cuando te das cuenta que no hay salida, que no hay más tiempo, que no puedes pedir cinco minutos más, simplemente porque no los hay. Misael estaba apuntándonos con ambas armas, el miedo estaba apoderado de mí, mis piernas temblaban demasiado, y sentía que en unos segundos ya no podría mantenerme de pie. —La venganza llego —dijo Misael, él bajo una de las armas, lo suficiente para poder dispararle a Brian, quien se aferraba a la vida, aun después de todo lo que le había pasado. Un segundo después, escuche el disparo, y algunos gritos, nuestros gritos. —No lo entiendo, nosotros no hicimos

