Abro los ojos, con pesadez, parpadeando, buscando la nitidez. Encuentro mucha claridad, dándome cuenta que estoy en un cuarto de hospital, por lo blanco pulido de todo mí alrededor y el sonido de la máquina. Que recuerdo muy bien, por los últimos meses que estuve junto a mi madre. Levanto mis brazos, sintiéndome el vientre abultado. Con temor a no encontrar nada. Dejo salir un suspiro, al sentir sus pequeños latidos. ─Despertaste, hija ─dice mi padre a un costado de mí, llamando mi atención. Hago un mohín incomodo, por mi entumecido cuerpo. ─¿Qué sucedió, qué fue todo eso? ─Pregunto, nerviosa. ─La Doctora te explicará mejor… pero es una buena noticia que despertaras, eso nos comentó ella ─declara, levantándose de lo que parece ser un sillón. Se inclina, besándome la frente. Vislumb

