─¿Quién llamó a la puerta? ─Cuestiona mi padre con un bostezo, anoche llegó muy tarde, encontrando a Logan en el sillón, con la lámpara y preguntándole quién le dio permiso de llegar a las tantas horas. Terminó echándole de la casa con una carcajada, pues estaba en su sillón favorito y con las botas encima de la mesa. ─Oh, me han enviado un recado del trabajo ¿Irás también a la boda? ─Inquiero vertiendo arroz en un tazón. ─Sí, pues será pronto de la familia… tengo que conocer mejor a tu prometido, ya que has evitado hablar con tu viejo sobre todo esto. Pero no te preocupes, no haré preguntas que te avergüencen o lo intentaré ─manifiesta, tomando el periódico junto al café. Pareciendo más molesto de lo que pensaba, pues la indiferencia es una respuesta acertada a eso. Resoplo, pasándo

