— Vaya, parece que estamos todos — Marius fue el último en entrar a la sala donde estaba el resto de su familia, sus dos hermanas, su hermano, su madre y por supuesto, la persona que los había reunido a todos, su padre.— Ni que estuviéramos en Navidad. —¿Quieres un café, algo de comer, hijo?— preguntó Camille, la madre de Marius, acercándose a besar la mejilla de su hijo, ignorando su comentario mordaz y es que a ella lo que más ilusión le hacía era tener a todos sus hijos en casa a la vez, era algo muy extraño que solo ocurría en Navidad o celebraciones aisladas. — Un café estará bien Madre, comí en el avión, no tengo hambre — aseguró Marius con dulzura, devolviéndole el beso a su madre y luego sentándose en el sillón para sostener la mirada de su padre y patriarca de la familia Phillip

