—Que bueno que irás a la fiesta Jess. Dijo mi amiga Rossy.
—¡Claro! No me lo perdería por nada. Le contesté. —Pero, en otro palabras diría; Que bueno que mi madre me dejó ir a la fiesta.
Nos volteamos a ver al mismo tiempo y empezamos a reír.
Rosy me toca mi hombro, y me dice:
— Es el cumpleaños de Nohe, no podrías faltar. Ella prosigue. — Nohe es nuestra amiga Jess, hay que comprarle un regalo.
—Claro, después de la escuela vamos.
Le contesté.
Ella me cortó de un solo.
—¿Pero el uniforme? Siento que no se ve nada agraciado y s****l. Rosy Menea leve mente los hombros. —Recuerda que quiero llamar chicos... Agrego Rosy.
—¡Ay! Que dolor de cabeza sos. Tu bien sabes que yo no soy... ¿Cómo es la palabra? Femenina. Le dije.
Rosy me quedo viendo, con una expresión de ¿es enserio?
—Son bromas Rosy, no es para que te enojes. Le contesté. —Siemplemente esos temas no son lo mío, a mi hablame de deportes.
Ella me sonrió, y me dice.
—Ok pinche Licenciada deportista y lunática. Vamos ir por ese regalo con nuestros uniformes de colegio público...
Tocaron el timbre, y nos retiramos a nuestro salón de clase. Cada una estábamos en diferentes clases. Solo en receso y en la salida la podía ver.
Cuando nos graduamos ella decidió no meterse a la Universidad ese año. Quería descansar y me aconsejo que hiciera lo mismo, pero no le hice caso.
Talvez la emoción me gano o simplemente el deseo de culminar mis metas y ser toda una Licenciada.
Todos tenemos sueños, pero nadie tiene el derecho de arrancarte los. Los sueños son aquellas pequeñas cosas que nos define, no solo por ser un simple sueño, significa que no es real, claro que es real. Solo que te está esperando en algún lugar.
Pero mis sueños se apagaron, como cuando apagas las velas del pastel de tu cumpleaños, porque ese año ya se acabó y ahora empiezas a vivir un año nuevo. Mis sueños se apagaron porque soplaron mis velas y la luz se apagó...
Actualidad...
Mi madre apagó el Televisor, y dejó
el control en una mesita que teníamos decorada con nuestros retratos.
—David, prepárate ya para ir al kinder, cariño. Dijo mi mamá.
Mi madre era una mujer hermosa, cariñosa y súper protectora. Ella era de tes blanca ojos color verde el mismo color de los de mi hermanito. Si cabello era castaño oscuro.
A ella encantaba cuidar y atendernos, nunca nos faltó nada, ella siempre estaba con nosotros, pero no logro entender de ¿cómo una madre tan amorosa falle? Una madre que más nos dejaba solo, ella siempre estaba ahí para nosotros. ¿Será qué ella o yo hice algo mal? No logro entender.
Mi madre no falló, falle yo, talvez necesitaba vestir más floja o más varonil. Aunque lo que llevaba era unos malditos jean, unos tenis, y una camisa. No llevaba nada provocativo. Pero siempre fallé, el mundo entero dirá que fue mi culpa. Nadie sentirá mi dolor, nadie sabrá el dolor en mi alma, al saber que no volveré a ver a mi madre, mis hermanos, mi padre, mi familia, mis sueños. ¡Nadie!..
— Ya mami, contesto David, contino con una pregunta.
—Mami ¿algún día seré como mi hermana?
— No. Serás a un mejor. Le respondió mi madre.
—¿Mi hermana Jessy es mejor qué mi hermano Juan? Le pregunto nuevamente David a mi madre.
Mi madre se agachó lo miro fijamente y le dijo:
— Cada uno es diferente, los dos tienen sueños diferente y cada uno se desarrollan de la mejor manera en sus sueños. Igual como lo harás tú algún día.
Le dió un beso en la frente a mi hermanito.
— Vamos al carro, ya es hora de irnos. Le dijo mi mamá a mi hermanito después que se levantó.
Mi madre deja a David al kinder. Mientras se despide saca su móvil y ve que no tiene una notificación mía, después que ya haya pasado 3 horas.
Ella entra al carro y rápidamente llama a mi padre, el tenía una junta importante después de la una, mi padre le respondió la llama a mi mamá.
—¿Qué paso cariño?, sabes que estoy ocupado. Le contesto mi papá.
—Juan, la niña lleva 3 horas sin reportarme nada. Estoy empezando a asustarme. Le respondió mi madre.
—Tranquila, de seguro se le olvidó avisarte amor. Le dijo mi padre para calmarla y continúo.
—Dale su espacio, recuerda que ya ahora no es una niña pequeña.
Talvez si mi padre nunca hubiera dicho eso no se sentiría culpable.
Mientras tanto yo estaba en un cuarto siendo mañoseada, por un hombre que no conocía. Escuchaba su respiración en mi. Sus manos rompieron mi camisa. No podía ser nada. Yo estaba aún inconsciente.
Empieza a romper mi bralette. Mis pezones estaba al descubierto. Me los empezó a morder cómo un animal. Cómo si yo fuera su comida. Dolía mucho. El me vio que me empecé a quejar.
—Sssh. Tranquila. Lo vamos a disfrutar mucho. Esas fueron sus palabras, que me susurro en el oído.
Empecé a abrir los ojos. Todo se miraba nublado para mí. Pero logré ver cómo el se levantó, agarro un trapo y vertió un líquido, que no alcazaba a ver qué era. Luego se acercó a mi. Se agachó y puso ese trabajo en mi cara y todo se volvió n***o.
Mientras yo estaba inconsciente, empezó desabrochar mi pantalón. Metió la mano dentro de mi interior. Si. Toco mis partes con sus asquerosos dedos. Saco la mano y se olió los dedos, su cara era de satisfacción pura, cómo si le exictara verme tan indefensa.
Empezó a bajarme el pantalón. Su lengua recorrió mi cuello hasta llegar a mi boca, me mordió bruscamente y empecé a sangrar. Agarro mis pezones y hizo lo mismo. Empezó a penetrarme una y otra vez, hasta saciar su deseo carnal.
Me quedé sola en la habitación, completamente Desnuda, dolorida llena de sangre en mis piernas, cara y pezones el dolor era demasiado grande al punto de no sentir nada.
Recuperé la conciencia, estaba afrontando lo que me había pasado. Me enrollé toda y empecé a llorar, aunque no había llanto y ninguna lágrima que superará el dolor que sentía en ese momento.