—¿Estás bien? —preguntó Adam, con una sonrisa despreocupada mientras se inclinaba sobre la mesa, tomando un sorbo de su café. June intentó esbozar una sonrisa, pero no llegó a sus ojos. Su mirada se desvió rápidamente al suelo. No podía sostenerle la mirada sin sentir el peso de la culpa ardiendo en su pecho. —Sí, solo... no dormí bien anoche —mintió, casi sin pensarlo. Él no se percató de la tensión en su voz. Se levantó y se acercó, envolviéndola con un brazo, besando su frente. El gesto fue suficiente para hacer que la culpa la golpeara aún más fuerte. Si supiera la verdad... si supiera lo que está en juego. —Tal vez deberíamos tomarnos el día para relajarnos —sugirió Adam, su voz suave, ajena a la tormenta que se desataba en su interior—. Podemos salir, desconectar un rato. Descon

