CLAIRE LEBLANC No estaba esperando otra noche así. No con George. Intenté mantener la calma mientras insistía en hablar otra vez, esta vez apareciendo afuera de mi casa. Sabía que no podía seguir huyendo. Los mensajes interminables, los encuentros forzados... Estaba cruzando todos los límites, y ahora necesitaba ser clara y definitiva. Una vez más. George no entendía que esto había terminado. O quizás, lo entendía, pero se negaba a aceptarlo. Cuando escuché el timbre sonar, un escalofrío recorrió mi espalda. Miré el reloj. Ya pasaban de las nueve, y Alexis no vendría hoy. Solo era George. Respiré hondo y caminé hacia la puerta, mi cuerpo tenso por la inevitabilidad de esa conversación. Cuando abrí la puerta, ahí estaba él. Esa sonrisa de alguien que cree estar en control, pero yo sab

