CLAIRE LEBLANC El embarazo lo cambia todo. Eso es lo que dicen, pero realmente no tenía idea de cuánto sería cierto hasta ahora. Hasta sentir mi cuerpo, mi rutina e incluso mi mente siendo afectadas por esta nueva realidad. Todavía estaba tratando de acostumbrarme a la idea de que había una vida creciendo dentro de mí. Una parte de mí y de Alexis. Alexis, claro, estaba tratando este embarazo como si fuera el mayor milagro del mundo. Y, de alguna manera, lo entendía. Para él, cada detalle era motivo de alegría y celebración. Pero a veces me sentía abrumada por la manera en que exageraba en todo. Esa mañana, por ejemplo, estaba en la cocina, tratando de hacerme un café, pero Alexis insistía en que no debía estar de pie mucho tiempo. Se acercó por detrás, rodeando mi cintura con sus manos,

