El sol nos dio directamente a la cara y me removí incómoda, seguida de un perezoso Marco. -No me quiero levantar aún. -Habló con voz ronca, pasando su mano por mi cintura y pegándome a su cuerpo. -Yo tampoco. -Me giré para quedar cara a cara con él y si bien no quería abrir los ojos, podía imaginarlo despeinado, con su cara hinchada por estas horas de sueño y completamente desnudo a mi lado. Esa imagen mental me gustaba. -Deberíamos aprovechar estas pocas horas de libertad que tenemos. Poco a poco abrió sus ojos y al verme sonrió malicioso. Solo bastaron unos cuantos segundos antes de tenerlo encima de mi cuerpo. Los besos no se hicieron esperar y al estar desnudos, no paso mucho tiempo antes de volvernos uno. Las embestidas fueron lentas en un principio y fui yo la que empezó a marca

