Un mes transcurrió con demasiada tranquilidad para mi gusto. Gabriel y yo nos tratábamos relativamente bien, casi como en los viejos tiempos, exceptuando el hecho de que ya no nos comíamos con la mirada... Al menos no tan notoriamente. Investigué mi comportamiento con él y no, no es síndrome de Estocolmo perras. Mi estado mental cada vez está más deteriorado que antes y ya no logro diferenciar lo que es bueno o malo. La muerte para mi es algo normal, más aún si la ocasiono yo. Me da igual si tengo sexo con un hombre o con una mujer, afortunadamente Marco tiene una mente bastante abierta y acepta eso, sobre todo porque él también lo hace. Digamos que Lombroso estaría encantando de hacer experimentos y estudios avanzados con mi cerebro y volvería a demostrar que tenemos un gen primitivo. Li

