Después de unas cuantas semanas, Alejandro, se dedicó a planear la despedida de soltero ideal para Hilal. Al final había decidido llevarlo a un antro muy popular en la ciudad, todos decían que era un lugar agradable con buena música y bebidas deliciosas. En cuanto cruzaron la entrada, Hilal, gritó emocionado y se fue directo a la pista brincando con gran euforia. —Voy a buscar nuestra mesa, acompaña al novio porque si se nos pierde, Renato nos mata —pidió gritándole a Badir. Vio a su amigo hacerse paso entre la gente para seguir a Hilal en la pista. Alejandro aprovechó para tomar de la mano a Eid con el pretexto de que no se perdiera entre la multitud; después de unos cuantos empujones y subir por unas escaleras, llegaron a la mesa que había apartado con un mes de anticipación. — ¿Cómo

