Horas después, el lugar se empieza a enfriar mucho, mientras pasa cada hora, más frio se vuelve el lugar donde la pareja está descansando, debido a eso Ezequiel y Sarai completamente dormidos se empiezan a acercar buscando calor en su compañero de forma inconsciente, hasta que al final quedan completamente entrelazados y abrazados.
La calidez que envuelve el cuerpo de Sarai es tan agradable, que no quiere ni moverse, por un momento se olvidó en la situación en la que se encontraba junto a Ezequiel, mientras sus ojos se abren poco a poco, no le cuesta mucho adaptarse pues todo sigue oscuro.
Aún aturdida por el sueño, Sarai no tiene idea ni tampoco manera de saber cuánto ha dormido, mientras se despierta poco a poco, se puede dar cuenta que se encuentra abrazada de Ezequiel, él la abraza con dependencia, como si no quisiera que por nada del mundo se escape ella del calor de sus brazos.
Sus rostros están tan cerca, que puede sentir su cálida respiración, lentamente Sarai se atreve a bajar la cara para colocarla en el pecho de Ezequiel, casi quiere gritar de gusto por el olor delicioso que tiene el hombre.
Se pregunta una y mil veces ¿Cómo llegaron a esa situación tan íntima? No se queja pues le encanta estar entre sus brazos, no queda nada de espacio entre ellos y ella se muere por probar sus labios, pero le da miedo que él se dé cuenta cuando lo bese o que abra los ojos en pleno beso, pero lamentablemente la felicidad del pobre dura poco, y ella está más que consciente que debe de salir de los fuertes brazos de Ezequiel antes que él despierte y los vea así, puesto que sería muy incómodo para él, ya que Ezequiel lamentablemente no la recuerda y Sarai sigue siendo una completa extraña, y nada más que una compañera de tragedia.
Sarai se mueve casi que, con la agilidad de un gato, mientras se dibuja una leve sonrisa en su rostro, se siente como ninja en una misión, para su buena suerte logra salir victoriosa, porque no contaba con que Ezequiel se mueva para el otro lado dejándola completamente libre de sus brazos.
De pronto se enciende sorpresivamente la luz de la habitación, despertando inmediatamente a Ezequiel.
“¿Qué sucede Sarai?” pregunta Ezequiel con curiosidad, mientras se levanta asustado de la cama improvisada de cartones por la forma abrupta que se iluminó el lugar.
“No lo sé, sólo se encendió la luz de repente” le responde Sarai, con dudas en su rostro y un poquito agitada por la previa situación de la que él no tiene ni idea.
Pero, así como se despertaron, de la nada vuelven a sentir los ojos pesados y el cuerpo liviano al punto de casi desvanecerse.
“¡No de nuevo!” Dicen al unísono con lo último de sus fuerzas, antes de caer inconscientes en la cama de cartones.
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“¿Qué me sucedió? ¿Dónde? ¿Dónde estoy? ¿Por qué no puedo moverme?” pregunta Sarai con la voz casi inaudible, porque a ella le duele tanto la cabeza, como si alguien estuviera martillando sin cesar en su cráneo.
Abre los ojos lentamente porque no quiere que la luz fuerte de la vez pasada le haga doler más la cabeza, y trató de tocársela, pero le resulta imposible ya que se da cuenta que tiene los brazos atados con una soga.
“Estoy amarrada a un pilar ¿Qué carajos está pasando?” pregunta esta vez en voz alta, mientras trata de procesar la nueva situación, trata de voltearse con mucha dificultad, pero se da cuenta que no es la única atada al pilar, hay alguien con ella.
Su corazón bombea con fuerza y ruega que sea Ezequiel quien esté amarrado a ella, a pesar de las circunstancias, sentir su compañía cerca de ella, le ayudaba a no entrar en la desesperación y terror de pasar por esa horrible situación.
“¿Por qué nos amarraron? ¿Qué está pasando? ¡Ayuda!” grita con poco de desesperación para ver si alguien los escucha, rogando que alguien se conduela de ellos y los ayude, porque lo único que puede escuchar son sus pensamientos y sus gritos, este silencio sepulcral la desespera y la llena de ansiedad.
“¡Hey! ¡Despierta! ¿Ezequiel eres tú? Dime que eres tú por favor” Trato de despertar a la persona que se encuentra inconsciente atrás de mí, no logro ver con precisión quién es, sólo espera, con todas sus fuerzas que sí se trate de Ezequiel.
“¡Hey me escuchas! Despierta por favor, despierta” Repite Sarai con insistencia tratando de despertar a la otra persona, mientras movía de las cuerdas.
El chico se despierta asustado, y se pone más nervioso cuando siente la cuerda tensarse, y se mueve él con fuerza tratando de liberarse. Igual como lo hizo Sarai cuando se despertó. Le habla y le habla tan rápido, se nota que está igual de desesperado que ella por esa horrible situación. Pero su voz le da tranquilidad a ella por alguna extraña manera.
“¿Sarai eres tú?, ¿Sabes por qué estamos aquí y atados otra vez? Yo estaba junto a ti en la cama de cartón cuando recién me despertaba, y de pronto tuve mucho sueño y mis ojos se volvieron pesados y no recuerdo más” Habla con un tono un poco más tranquilo al darse cuenta que seguía junto a su compañera de tragedia.
“Yo recuerdo que se prendió la luz y de pronto sentí como si me hubiera desvanecido y aparecí aquí junto a ti, amarrada a este pilar” le responde ella.
“Por cierto, gracias por despertarme” le dice Ezequiel, con una ligera sonrisa que ella no puede ver.
“No hay de qué, seguramente hubieras hecho lo mismo si te hubieras despertado primero” le responde ella con honestidad.
Se quedan mudos unos segundos, tratando de digerir su nueva situación.
“¿Por qué será que estamos aquí? ¿cuál será la prueba esta vez?” pregunta Ezequiel tratando de moverse e intenta soltarse, pero falla en el intento.
“No tengo idea, pero ya me estoy desesperando de estar así amarrada en un pilar, cuál será su maldita obsesión de amarrarnos” Se mueve bruscamente tratando de soltarse, pero al igual que Ezequiel sin ningún resultado favorable.
Al parecer están en otra bodega similar a la que durmieron juntos, y el sonido indicando que se abre ligeramente el techo, les llama la atención a ambos.
Nuevamente un dron sale del techo soltando algo y cerca de ambos cae algo parecido a una navaja.
“¡Es una navaja Sarai!, si la alcanzamos podremos liberarnos” le dice Ezequiel ligeramente emocionado.
Se mueven un poco tratando de estar lo más cerca el uno del otro, y con los pies intentan alcanzar la navaja, pero Sarai tiene las piernas muy cortas y ni de chiste llega.
Ezequiel lo intenta, pero no llega a acercarla con los pies, mueve de nuevo las piernas con dificultad tratando de estirarse lo más que puede, llega con la punta del zapato, como si pareciera que se demorara la eternidad, empieza a empujar lentamente la navaja, hasta que lo deja cerca de ellos del lado de Sarai.
“¡La tengo!” grita Sarai emocionada por su hazaña.
“Es nuestra única oportunidad, no puedo fallar, debo cortar esta soga que nos tiene atados, dame un momento mientras acerco la navaja hacia mis manos, no es fácil esto Ezequiel” empieza con su tarea hasta que finalmente la navaja llega a sus manos luego de muchos intentos fallidos.
“¡Lo logré!” dice luego de cortar la cuerda.
“Ahora vámonos de aquí Sarai” Ezequiel toma la mano de ella para buscar escapar de su encierro.
Por un momento Sarai se queda helada sin decir una palabra. Sin darse cuenta en qué momento su corazón empieza a latir con mucha fuerza, como si el corazón quisiera salirse de su pecho en cualquier momento.
Está más que consciente que se está emocionando demasiado por la cercanía breve con Ezequiel y parece que las lágrimas quisieran apoderarse de sus ojos en cualquier segundo. Debe calmarse como sea y rápido, la situación no le permite ese tipo de sentimentalismo, así que cierra sus ojos y trata de respirar hasta que la tranquilidad vuelve a ella nuevamente.
“¿Sarai estás bien? ¿Te cortaste? ¿Te duele algo?” le pregunta preocupado por verla así.
“No es nada, no te preocupes. Es la presión de estar amarrados y encerrados” le explica tratando de cambiar su rostro por uno más animado.
“Vámonos de aquí, antes que alguien venga” le dice Ezequiel decidido a irse.
Toma su mano nuevamente y se dirigen hacia una puerta que se ve al fondo.
“¿Dónde carajo estaremos?” Pregunta mientras trata de abrir con insistencia.
“Está cerrado, no me sorprende, busquemos una ventana. Debe haber un lugar por donde salir en alguna parte” Dice mientras busca una salida por todo el lugar, pero no encuentran nada por donde escapar.
De repente se abre sola la puerta que estaba cerrada y se miran a los ojos al mismo tiempo. Ambos tienen mucho miedo. Definitivamente no quieren estar en ese lugar.
Ezequiel extiende su mano y Sarai la toma de inmediato. Ella siente que al menos no está sola en esta pesadilla.
El pasillo parece interminablemente largo y se va iluminando a medida que caminan, sin dudas las luces tienen sensores de movimiento, de pronto luego de varios minutos de caminata, llegan a una puerta al final del pasillo con una nota pegada que dice.
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-Nota dentro de sobre-
Bienvenidos a la segunda prueba.
Para poder pasar, toda su ropa deben dejar.
Tienen dos minutos.
Mucha suerte
-Fin de la nota-
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“Toda la ropa” Dice Sarai asustada en voz alta mientras se tapa la boca con susto que se nota en su rostro, de solo pensar que Ezequiel la vea desnuda de nuevo hace que su corazón bombee como locomotora mientras lo mira y abre los ojos al darse cuenta, que también lo verá desnudo.