Prefacio

746 Words
La vida es increíble cuando todo parece ir a la perfección. Me gradué de la academia de policía a los 21 años y me convertí en detective a los 25 y gracias a eso puedo pagar un buen apartamento en una buena zona de la ciudad y darme los gustos tontos que jamás pude darme en mi niñez y juventud. Todo perfecto ¿verdad? bueno, al menos laboralmente me va bastante bien. Todo sería perfecto si no fuera por Richie, Richard, o como me gusta llamarlo desde hace algunas horas "el maldito imbécil infiel al que le dediqué todo mi amor y apoyo incondicional durante 6 años" —¿Cómo engañas a tu pareja de más de media década? ¡¿Cómo?!— le medio grito a Lou, mi pobre mejor amiga que me mira con lástima. Suspira cansada cuando me ve arrastrar otro vaso completo de whisky hacia mi boca. Ni siquiera sé cuántos bebí, pero hasta yo sé que son muchos. —Sammy, la vida no siempre será perfecta y los hombres son todos unos idiotas. No puedes encontrar una respuesta a la idiotez de un hombre. —Es tan fácil decirlo cuando llevas casada con Martin desde los 18 años y ya tienen una bebé hermosa, una casa hermosa y hasta un perro y un gato hermosos— lloriqueo. Lou se ríe, sabe que tengo razón ¿qué puede saber ella de ser infeliz a causa de un hombre, si el primer y único hombre en su vida es Martin? quien, además, es más un ángel que un ser humano. —Bueno, pero sabes a qué me refiero. Ya llegará tu Martin, o al menos alguien decente que pueda mantener su cosa en sus pantalones.— dice acariciando mi cabello con un gesto casi maternal. Con un gesto pido otro vaso de whisky, a pesar de la mala mirada que me da Lou. Y estoy por ponerme a llorar de nuevo sobre cuán cruel es la vida, cuando le llega una llamada y sin dudar atiende. —¿Amor?... ¡Oh!... Sí, está bien, ya voy— la charla dura unos segundos, pero sé que debe ser importante porque su semblante cambia de inmediato. —¿Pasó algo?— pregunto genuinamente interesada, de repente olvidando que estoy ebria. —Amelie tiene fiebre, Martin dice que ha intentado bajarla pero lleva casi una hora así. La llevaremos al médico, por favor no vuelvas tarde a casa y no bebas más, Sammy. Avísame cuando estés en casa o no podré estar tranquila ¿si?— me pide, acariciando mis manos en súplica. Siento que me trata como a una niña, y probablemente he estado actuando como una. —Tranquila, estaré bien. Envía mis saludos a Martin y avísame que dice el doctor de Ami. Me da un beso en la frente y sale casi corriendo por la puerta del bar y vuelvo a quedarme sola junto a mi buen amigo, el whisky costoso que estoy pagando con el dinero que ahorré para comprarle una PS5 al idiota de Richie. Casi no me doy cuenta cuando el asiento a mi lado es ocupado, y digo que "casi" porque sería difícil no notar a alguien guapo que mide cerca de un metro noventa y viste como si fuera a un funeral en lugar de a un bar a beber un trago. Lo miro por un segundo y vuelvo mi atención a mi vaso. Odio a los tipos que lucen tan bien, porque ahora mismo creo que la mayoría son unos mentirosos. Una mujer no me habría hecho esto, y si lo hubiera hecho probablemente jamás me habría enterado. No somos tan tontas como para llevar a nuestro amante al departamento de nuestra pareja. Me encuentro refunfuñando en voz baja, cuando un nuevo vaso de whisky se posa frente a mi. —Oh, no pedí este— le informo al barman. Estoy bastante segura de que he tenido suficiente de alcohol por hoy. Mi casa queda a tres cuadras, pero igual es peligroso irme en mal estado. —Es cortesía del caballero a su lado— me responde. Miro al "caballero" a mi lado, que al parecer me ha estado observando desde hace algunos momentos, y antes de que diga nada, este me da una pequeña sonrisa de lado que por algún motivo no me permite rechazar el trago. De todos modos, es un solo vaso más de whisky y luego me iré a casa ¿o no?
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