Me consideró con el diablo, al que no paraba de mirarme en los ojos cuando se acercaba a mi. -Y bien ...? -dije esperándome a que me enseñe la canción. -Ah! La canción ... -rió suavemente y fue en busca en unos cajones al que de allí sacó 2 hojas en blanco. -El ritmo y la letra más o menos ... asi ...- sacó una guitarra acústica y se puso delante del micrófono sentado en una silla. Yo me acomodé en el suelo mirándole fijamente a sus dedos que tocaban suavemente la guitarra que, en ellas, salía una melodía preciosa. Cuando le oía cantar, cada estrofa, cada verso de esa preciosa canción, me hacía sentir que esas palabras me recordaban solamente a mi amor no correspondido con Peter. No podría dejar mi mirada concentrada en el rostro del diablo. Él era tan bello, y más cantando

