El mensaje que enviaron al teléfono de Erin nos alegraba el alma, nos sentíamos más tranquilos sabiendo que todos se encontraban bien. Ahora solo había que esperar que la tormenta pasara para que nosotros pudiéramos volver al campamento. Pero cómo volver al campamento, cómo volver a la vida normal, cómo volver a Oslo a brazos de Daniel después de ese beso. Me sentía tan culpable, lo había disfrutado, lo había deseado, anhelé y besé sus labios como los besé en el pasado. Nunca pensé extrañar tanto algo, que ni siquiera tenía claro que extrañaba. O quizá sí, pero me había mentido a mí misma durante años, me había engañado para poder seguir viviendo. - Gracias – le susurré por la ayuda. Solo asintió con la cabeza y agachó la mirada. - Lo que hice… estuvo mal – Empezó Erin. - Lena… hace

