Luz
-Tome la decisión de que ocupes el lugar de asistente de dirección, mi hijo Karim tomará mi lugar. Y sé que una persona de mi confianza y de la suya lograran un dúo increíble.- Suspiro aliviada, me tenía con el Jesús en la boca.
-Gracias señor, muchas gracias, no lo voy a defraudar, se lo prometo.- Me siento muy muy feliz.
-Estoy seguro.- sonríe satisfecho y ríe un poco por mi entusiasmo pues casi casi estoy saltando en el asiento.- Tengo que decirte que mi hijo es un excelente ingeniero, pero sobre todo un ser humano muy noble, sé que harán buen trabajo juntos y que pronto te ganaras su confianza y él la tuya. Trae en mente muchos proyectos en los que podrás ser parte. Pero por ahora, te dejo que vayas a celebrar con tus amigas, ya el lunes nos pondremos a trabajar juntos. ¿está bien?.-
-Claro que sí, señor, a primera hora el lunes estaré aquí.- Sonrío muy feliz.- de verdad, gracias por la oportunidad.-
-Lo sé, pequeña. Ahora ve con Sonia e Irene que seguro ya están tan preocupadas que son capaces de entrar como huracanes a esta oficina para saber cómo estás y si no te doy el puesto a comerme vivo.- comienza a reír, conoce muy bien a sus empleadas.
-Están un poco locas, bueno, me retiro señor. Nos vemos el lunes.- Me despido y salgo muy feliz de la oficina.
Al salir siento que dos personas me abrazan muy fuerte. Al separarme un poco es la señora Sara y Vanesa, están muy contentas por mi promoción.
-Mi niña hermosa, sabía que ibas a obtener el puesto. Estoy muy orgullosa de ti.- me dice la señora Sara con una amplia sonrisa y una mirada llena de ternura maternal.
-Gracias por su confianza señora Sara.- Siento que se me salen mis lágrimas.
-Nada que agradecer, desde que mi esposo y yo te vimos sabíamos que ibas a lograr grandes cosas, hoy es esta promoción mañana serán muchos más logros, además es un honor compartir estas nuevas oportunidades y experiencias contigo.- la señora Sara es un amor.
-Así, es mi lucecita, cada día brillas más.- Vanesa me sonríe, no está en modo profesional sino de mamá y amiga, pero de repente se transforma, ahí está Vanesa la asistente.- Pasa de una vez al departamento de recursos humanos para que firmes el contrato yo estaré unas dos o tres semanas más apoyándote en lo que agarras el ritmo, no es lo mismo el departamento de finanzas que estar acompañando al CEO y estar al pendiente de todo lo que pasa en esta empresa. Nos vemos el lunes a las 9:30 de la mañana aquí, te recomiendo que pases a limpiar tu antiguo escritorio antes para que traigas tus cosas, ¿está bien?.- Termina con la letanía formal.
-¡Claro que sí!- respondo con emoción.- Voy ahora mismo a Recursos Humanos.- Termino de decir. Ellas me vuelven a abrazar y me empujan hacia el elevador.
-Apúrate porque un par de “huracanes” están desesperados por verte.- Me dice Vanesa antes de que se cierren las puertas. También saben que mis amigas me esperan.
Paso a recursos humanos donde me hacen firmar varios documentos y revisar mi expediente, después de 20 minutos me entregaron mi nueva credencial siendo oficial que soy la nueva asistente del CEO. ¡Dios! Estoy que no me la creo.
Bajo en el piso 8, mi jefe salió temprano por una reunión así que hasta el lunes podré contarle la buena noticia, aunque de seguro ya lo sabe. Al llegar a mi escritorio comienzo a guardar mis cosas, encontrándome con una nota de mi jefe justo en la pantalla de mi computadora.
Muchas felicidades, Luz
Sigue brillando
Atte: El mejor jefe que tendrás (el lunes aún nos veremos para que pases por tus cosas, el Departamento de Finanzas está muy orgulloso de ti)
Río porque es verdad que fue un buen jefe, ya veremos si es el mejor, me intriga mucho conocer al hijo mayor de la familia Shebat, pero será a su debido tiempo, espero que sí sea un buen jefe, noble como dice su padre. Pero casi se me sale el corazón del pecho con sus palabras sobre el departamento y su orgullo, sé que es sincero, siempre trabaje arduamente para que nunca se decepcionará de mí.
Guardo la nota en mi bolsa y camino hacia el elevador, cuando este se abre de repente y dos “huracanes” como dijo el jefe Hasan salen de él. Me abrazan y un vomito de preguntas sale de ellas.
¿Te dieron el puesto?- Irene.- Por favor, espero que sí, lo mereces, eres muy buena en tu trabajo.- me da ternura mi amiga-mamá.
¿Qué paso?-Sonia- Contesta ¿te lo dieron? ¿qué te dijeron? ¿Quieres que le pegue a los jefes? Tú sólo dime y ahorita voy a jalarle de los pelos- me hace reír su locura.
-Basta, amigas, una pregunta a la vez.- suspiro derrotada porque siguen las preguntas, entro al elevador y ellas detrás de mí.- ¡¡Sí, tengo el puesto!! Grito y salto como loca, aprovechando que nadie más nos puede ver. Las tres hacemos un baile de la victoria muy gracioso y nos abrazamos al final.
-Estoy muy orgullosa de ti, amiga- me dice Irene.
-Sabía que lo ibas a lograr, eres una chingona.- Dice Sonia con su habitual locura.- Entonces son las 4 de la tarde, vayamos a casa, paso por ti, Irene a las 7:30, y por ti, 7:45, ponte como diosa, yo invito la cena.- se queda pensativa pero hasta le brillan los ojos, algo se trae entre manos.- después nos vamos de baile y tragos para celebrar.- Sonia siempre un paso adelante con los festejos.
-Está bien, estoy de acuerdo.- digo muy emocionada. Nos separamos en el estacionamiento, Sonia se va en su carro e Irene se va conmigo, su casa me queda a unas cuantas cuadras de la mía, así que nos hacemos compañía en el trayecto.
-Amiga, estoy muy orgullosa de ti, sabía que lograrías el ascenso.- Me mira con mucho orgullo.
-Gracias Irene, de verdad. Espero no fallar y que el jefe nuevo sea una buena persona.- Sigo un poco o mucho intrigada y preocupada, en el tiempo que estuve en la empresa ese “hijo mayor” nunca se apareció, nunca escuche mucho de él, así que eso me preocupa porque que su papá se una buena persona no quiere decir que su hijo se igual ¿cierto?.
-No te preocupes tanto, deja de fruncir esas cejas.- ríe mi amiga.- Verás que todo va a estar bien, Karim es un buen chico, ya lo verás, es un poco serio pero nada del otro mundo.- afirma segura de si, y la volteo a ver con una ceja alzada, hay mucha confianza.
-¿Karim?- pregunto divertida.
-Sí, bueno, solo lo vi un par de veces, sabes que llevo más años en la empresa, era pasante aquí antes de terminar la carrera.- Se pone nerviosa, pero es mejor no presionarla, pero hoy no se me escapa.
-Bueno… si tú lo dices.- Termino el tema.
Al llegar a casa me preparo una buena comida, que por los nervios comí muy poco, para después sentarme frente a la televisión y ver una serie que me distraiga de todo lo que he vivido en el día. Después de eso me fui directo al baño, para empezar todo el ritual de autocuidado. Esto lo aprendí por Sonia, sobre cremas, aceites, baños sanadores, pero lo aprendí, además de que me gustan las excentricidades es porque necesitaba ponerme atención, me había descuidado mucho y necesitaba comenzar a cuidarme de nuevo, a amarme.
Es difícil amarse y más después de haber vivido demasiadas cosas dolorosas, así que una puede reinventarse y amarse, porque nosotras valemos.
Después de esa ducha sanadora y las cremas, me coloque un vestido color rojo con un escote en la espalda, y corto hasta media pierna, el escote de enfrente es discreto pero sexy.
A las 7:45 pm Sonia tocaba la bocina de su carro.
Después de colocarme un poco de labial rojo pasión salí de mi departamento, afortunadamente eran 3 pisos, así que baje rápido.
Las caras de mis amigas me hicieron reír. Parecía que nunca me hubieran visto con un modelito de estos, cuando Sonia es tan insistente que las tres tenemos el mismo modelo de vestidos super sexys.
-Amiga, eres una diosa del infierno con ese vestido rojo.- Sonia y sus locuras.
-Ustedes son unas diosas sexys.- Las miro y son hermosas.- ahora deja de decir esas cosas y vamos a cenar que me muero de hambre.- Le contesto mientras me subo rápido al auto.
-¡Por dios! Ustedes solo piensan en comer, ¡Rayos! Me dejaran en banca rota, mejor hubiera invitado las primeras rondas de tragos.- Sonia regañándonos por tragonas. Irene y yo nos reímos porque nuestra amiga va enojada consigo misma por prometernos la cena, pero esa fue su culpa, ahora que afronte las consecuencias de invitar a estas mujeres que no tienen llenadera.
El camino se llenó de risas pero algo en mi interior bullía con entusiasmo. Eran como nervios enormes, tenia la sensación de que algo iba a pasar, aunque no es un mal presentimiento es como… la expectativa, la espera de algo que va a cambiar mi vida. ¡Ya sé! Suena a muy dramático, pero es lo único que se me ocurre para definir este cosquilleo.
Ya veremos que nos depara la noche.