¡Maldita sea! ¡Maldito seas, Mark! Comienzo a caminar a grandes zancadas, sin importar como me mira la gente en el momento que los empujo. Vuelvo al sofá en donde me encontraba antes sentada con Justin y, al verlo todavía durmiendo allí, no puedo ni soltar un suspiro de alivio por lo enojada que estoy. El único que me podía robar besos era Jason, ¡No Mark! Camino hacia mi amigo y lo zarandeo aún con mi ceño fruncido del enojo. - ¿Q-qué...?- Me mira frunciendo su ceño, pero no del enfado sino de confusión- ¿Qué te pasó en el labio? ¿Quién te hizo eso?- Lamo mi labio inferior y gimo cuando siento dolor en él. - Vamos a casa, quiero irme de aquí. Por favor- Suplico casi llorando. Tal vez estoy exagerando las cosas pero eso no fue un beso, los besos no te lastiman los labios...

