- Te amo, no sabes cuanto lo hago- Susurra. Niego con mi cabeza sorbiendo mis mocos. - Pensé que lo necesitábamos, pensé que necesitábamos tiempo- Golpea con su dedo la puerta-, pero me dí cuenta que no era así. Te extraño... No puedo hablar, tengo un gran nudo en mi garganta y no quiero que la voz se me quiebre cuando le hable. No quiero que me vea débil. No quiero que sepa que estoy llorando por él, aunque creo que ya lo sabe porque me estoy sorbiendo los mocos cada dos por tres. - Eres lo mejor que me pasó en la vida, bonita. Te amo. [...] Eres lo mejor que me pasó en la vida Esas palabras se repiten una y otra vez en mi cabeza. No puedo sacarlas de allí. La única verdad que sé es que no sé si eso es verdad, no sé si me está mintiendo. Ya no sé si creerle. No sé si creer

