— Dios...— Susurro limpiando mis lágrimas y tratando de que mi respiración sea normal. No quiero tener los ojos rojos, no quiero que Justin note que estuve llorando en el baño de una casa desconocida en medio de una fiesta. No me atrevo a mirar mi celular. Sé el tipo de mensajes que debe de haber en el y no quiero leerlos para largarme a llorar otra vez. Ya no quiero sufrir más. Ya no. Justo en el momento que estoy dispuesta a soltar mis lágrimas otra vez, con la condición de que esta será la ultima vez, un golpe se escucha en la puerta. — ¡Quien sea que esté allí!— Gritan del otro lado— Salga que quiero devolver, maldita sea. Me tomo mis segundos para limpiar bien mi rostro y luego salgo, dando paso a un apurado chico que va directo al retrete. No se molesta en cerrar la pue

