Sin lograr contenerse más, apenas amaneció Mariu después de asearse salió directo a su casa en busca de Karl. El no saber nada de él en todas esas horas la mantiene más alterada que de costumbre. Siente que cada vez pierde terreno en la vida de ese hombre. Como desquiciada, sin importarle el llamado de sus guardaespaldas, tomó su vehículo y manejó sin importarle ninguna señalización. Llegó pasadas las siete de la mañana. Fue recibida por los hombres de seguridad que custodian la casa y los empleados de servicio. - Karl -entró llamándolo a gritos totalmente descontrolada- Karl. - Señora buenos días-le dice una de las empleadas-, el señor no se encuentra salió bien entrado el amanecer. - ¿Dejó dicho a dónde se dirigía? -le pregunta con la ira acentuada-. - Señor

