Isabella De un solo empujón me adentra en su habitación, cierra la puerta con el pies para luego abalanzarse sobre mí. Esta tan caliente que comienza a quitarme la ropa mientras su boca hambrienta devora la mía. Entre húmedos y lascivos besos nos deshicimos de nuestra ropa, al parecer Isaac venía acumulando de hace bastante tiempo ya que no se hizo esperar. Sin contemplaciones me estrelló contra el escritorio, inmediatamente comprendí lo que deseaba, recargo mi torso sobre el mueble empinando de este modo mis caderas, sintiendo inmediatamente como presiona con su pelvis permitiendo que sienta su furiosa erección. Incontables veces hemos hecho el amor, cada una de ellas las disfruté al máximo, Isaac lograba hacerme sentir especial, única, tan amada. En esta ocasión es distinto, no es q

