Capítulo 28

1603 Words

Llegué a la empresa radiante de alegría. No podía apartar los ojos del anillo en mi mano, me encantaba. Nunca he sido una mujer ostentosa ni de las que perdían la cabeza por ropa o zapatos, pero no podía negar lo mucho que me gustaba el contraste del oro y el diamante en mi mano. —Buenos días Patricia—saludé a la recepcionista del recibidor de la planta baja. Era una mujer encantadora, una madre soltera de un pequeño que solo veía por los ojos de su hijo. De mis empleados ella era una a la que más simpatía le tenía, desde que comencé a relacionarme con los empleados ella fue muy agradable y era notable lo muy buena persona que era. Aún me sorprendía lo ciega que llegué a estar con todas las personas a mi alrededor, me negué la oportunidad de conocer a maravillosas personas solo por miedo

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