Las palabras salen sin que las haya pensado, tan solo se desparraman por mis labios, dejando un desastre que yo debo arreglar. Pero lo bueno de mi estado actual es que no hay nada que me preocupe realmente, así que tan solo permito que las palabras sigan fluyendo y con los ojos cerrados me sincero. —Es que eres capaz de escuchar a la otra persona cuando te está comunicando algo. Me sorprende mucho que no te de miedo aceptar que eres malo en algo y que en vez de negarlo, quieras mejorar. Fabian toma mi mano y la pone sobre su estómago, comienza a hacer pequeños movimientos circulares sobre mi palma que me adormecen y no sé si llega a darme una respuesta o no, tan solo puedo prestar atención a lo bien que se sienten sus caricias, en que cada vez me cuesta más mantener los ojos abiertos y e

