Wyatt se olvidó por completo de mi y se giró para golpear a su primo, ambos se golpeaban con fuerza y sin ningún tipo de arrepentimiento por su parte. Por mucho que les grité que lo dejaran o que pararan, ninguno hizo caso. No era capaz de separarlos y ni cuando comencé a sangrar por la nariz con un codazo de uno de los dos pararon. Poco o nada les importaba el espectáculo tan lamentable que estaban dando. Cogí de nuevo mi abrigo y me dispuse a salir del restaurante, un hombre alto, de n***o y uniformado me impidió salir del lugar, algunos comensales se habían levantado de sus mesas cuando la pelea se traslado al interior del local. Estaba tan cerca de la salida. - Me temo que no puede irse señorita. La aconsejo acompañarme. Genial, ahora iba a ser detenida junto a estos dos zoquetes,

