El silencio en el coche es matador. ¿Por qué terminé yendo con él? Ya recuerdo, porque mi prima se metió en el coche de Stephan y cerró desde dentro para que no pudiera sacarla a la fuerza, al rubio no pareció importarle que le diera alguna que otra patada a sus ruedas. Lo único que obtuve por respuesta fue un ya esta bien fierecilla. Ahora no tenía más remedio que ir con él. - ¿Podríamos dejar este silencio incomodo entre los dos? - su voz parecía suave a diferencia de la forma en la que apretaba las manos al volante, tenía los nudillos completamente blancos. - De acuerdo Señorito Wyatt. He de decir que solo le llame Señorito por el mero placer de verle apretar la mandíbula un poco enfadado. -W. Y.A.T.T. Wyatt, ¿Podrías llamarme así al menos hoy? - Esta bien, no hace falta ponerse

