Mariano y Calíope,en el balcón, cenan juntos y en silencio.
Mariano la observa,ella es todo lo que desea,no sabe porque,pero desde que la vio bailar aquella primera vez mientras estaba en una reunión de negocios, todo en su vida cambio.
Jamás se había obsesionado tanto con una mujer, tampoco ninguna se había resistido, tanto.
No la asombró con sus costosos regalos, tampoco funcionó su amenaza, ella había sido clara se quedaba con el porque se aburrió de su compañero, nada en ella denotaba que estuviese triste, o que extrañara al que había sido su amante hasta ese momento era como si el hombre en cuestión, ya no le interesara...
Realmente Clara era una muy buena actriz ocultaba muy bien sus emociones,lo había hecho antes con Federico y lo estaba haciendo ahora con él.
- Dime hermosa, realmente no extrañas a tu antiguo compañero?
Ella lo mira sin expresión - Realmente?No, al que extraño un poco es al niño- dice bebiendo un sorbo de vino - al padre... no definitivamente no.
Mariano estaba feliz,solo le interesaba eso; que ella no pensara en ningún otro hombre.
- Dime si te pido un baile solo para mí... serías capaz de complacerme?
Ella lo mira,se levanta de su sitio y rodeado la mesa queda parada frente a él.
- No he visto en la casa un lugar adecuado, para hacer pole dance,si tu haces que pongan un caño bien firme en mí habitación y en la tuya ... si , complacerte será posible, a cambio yo también quiero algo...
- Lo que me pidas señora mía - dice feliz el tipo.
- Quiero ir de compras,está noche solo tengo algunos accesorios pero...- hace una pausa mientras lo toma de las manos y las acomoda
dejándolas tras su nuca.
- Pero qué?- dice el excitado por el sólo toque de la mujer .
- Pero deseo usar todos los recursos que me imaginé siempre y lo haré solo contigo, porque creo que llevas dentro el mismo demonio que yo...- dice sentándose sobre él y besándolo furiosamente,mordiéndole los labios hasta hacerlo sangrar.
- Me gusta el sabor de tu sangre- dice mientras le recorre los labios con su lengua.
Mariano está eufórico ella es igual que el en cuanto a gustos sexuales y sobre todo no le teme, intentó hacer lo mismo que hace con ella en otras oportunidades con mujeres que eran de su agrado,pero cuando el les decía que tipo de sexo era el que le gustaba,ellas se espantaban y huían de él.
Las otras las que ahora eran sus esclavas, eran sumisas jamás se opusieron al abuso y debido al trauma de ser sometidas infinidad de veces y si bien llegaron a amarlo de manera enfermiza , ninguna se atreve a llevarle la contra, ninguna se revela al punto de excitarlo...
- Calíope,mí señora, haz conmigo lo que desees...
- Y lo haré,no necesito tu opinión o tu permiso, fuiste quién cometió un error,no soy una dulce e indefensa mujer,no soy de las que piden permiso o le gustan las cosas cursis, espero que no te asustes de lo que soy.
- Eres todo lo que soñé, la única que me poseera de ahora en adelante...
- Espero que así sea yo soy de las que no comparten, si me quieres deberás ser solo mío.
Ella estaba lista para entregar su cuerpo esa noche,era la única manera de alejar el peligro de su verdadero amor...
- Te daré mí cuerpo,más nunca mí amor- piensa ella mientras lo toma de la mano para llevarlo a su cama...