Adrián Smith
Estaba tomando aire en el balcón, para aclarar y despejar mi mente, entendía por qué Caroline estaba furiosa conmigo, pero no Milena, estoy preocupado por las amenazas de mis padres, y también por lo que hizo Eimy, todas esas cosas en mi mente me quitaron el sueño, y cuando vi que Milena salió al balcón, no lo pensé y me acerque para poder abrazarla, su aroma me generaba paz, y no me importo que estuviera furiosa.
Logré convencerla para ver el amanecer, me hacían falta esas conversaciones que teníamos en la universidad, pero al ver que aún estaba herida por las palabras de William, me dolía.
—Pero yo lo digo en serio, eres perfecta, ellas a veces son solo cuerpo, pero tú eres perfecta en cuerpo, mente y alma— tomé su cara con mi índice para poder verla a los ojos y que viera mi sinceridad.
—Solo lo dices porque soy tu amiga, pero en realidad, sé que nunca encontraré a un hombre que me ame por ser simplemente yo.
—Ningún hombre te ve como yo te veo a ti.
—Y qué ves…
No la dejé terminar, sentí el impulso y la bese, al ver que no me correspondió, me percate de lo que había hecho, felicidades Adrián lo volviste a estropear, pensé, y la solté.
—¡Nena perdón!, no sé qué me pasó, me rompe el corazón cada vez que piensas que…
Esta vez ella no me dejo terminar, sus manos sostuvieron mi cara y me beso, al principio me sorprendió, pero después empecé a recorrer su cuerpo con mis manos, la sostuve por su cintura y tomé su cuello para poder besarla como tanto había deseado.
—Adrián…que estamos haciendo — Me dijo Milena mientras la seguía besando, yo solo quería disfrutar el momento, y olvidar todo lo malo que estaba pasando, la deje de besar y coloque mi frente junto a la suya.
—Milena, he deseado besarte desde la primera vez que te vi en el campus de la universidad, y no eres como las otras mujeres, eres única para mí, y aunque quisiera estar junto a ti, no puedo, yo no puedo hacerte feliz.
—¿En verdad?, pero...
—Mile, perdóname, no debí besarte, pero—dije separándome de ella, pero me lo impidió con sus hermosos brazos.
—No pienses en nada, dejémonos llevar, quien quita que el día de mañana nos arrepintamos de no vivir esto, o de que nos demos cuenta de que no funcione y que solo era algo que teníamos que entender.
—Mile, yo… no soy el hombre para ti, yo…
—Yo tampoco soy la mujer para ti, pero no creo soportar verte con alguna otra mujer después de esto.
—Mile escucha…
No alcancé a responderle cuando nos interrumpió Orión, llegó hasta nosotros, por suerte nos separamos y creo que Caroline no nos alcanzó a ver, no quería seguir complicando las cosas
Milena Ramos
El beso que nos dimos con Adrián me hizo comprender que en verdad tenía sentimientos por él, le dije que lo intentáramos, pero en ese momento llegó Orión.
—¿Interrumpo?—preguntó Caroline
—Solo vinimos a ver el amanecer, pero descuida, ya me voy— Dijo Adrián cediendo su silla a su hermana, ella aún estaba enojada, él lo entendía, así que nos dejó solas.
—Me traicionaste— dijo Caroline con burla.
—Oye, es mi amigo y también la está pasando mal.
—No sé, pero algo en Eimy me hizo dudar de ella, primero odiaba a los hombres como mi hermano, y después supuestamente ¿se dejó seducir así de fácil?, la verdad hay algo raro en todo esto.
—Sí, él dijo que ella mintió, no sé, es mejor estar prevenidas.
—Bueno y qué pasó entre mi hermanito y tú.
—Vinimos a ver el amanecer.
—¡Ay, vamos Milena!, los vi, solo que Orión me delató y me tocó actuar, pero desde hace algunos minutos los vi con sus besuqueos.
Sentía como me ponía roja mientras seguía mirando el amanecer, no quería hablar del tema porque ni yo sabía que había pasado, así que ella entendió y no dijimos más.
Pasó una semana y no había podido hablar con Adrián a solas, Aunque Carolina trataba de darnos espacio, siempre llegaba Cristian o Alex, al parecer estaban intentando controlar algunas amenazas del padre de Adrián y por esa razón ellos no habían venido a molestar, adicional mi jefe me estaba haciendo trabajar demasiado, incluso los fines de semana, así que no he tenido tiempo libre.
Este Domingo decidí llamar a mi madre, ya que solo teníamos pequeñas conversaciones y hacía mucho no la visitaba, quiero ir con Caroline el próximo fin de semana, sin importar el mal genio de mi jefe, ella vivía a 3 horas de la ciudad, teníamos una granja pequeña y desde que murió papá ella la manejaba, y lo que produce alcanzaba para una vida cómoda, y que mejor para despejar mi mente que en los brazos de mi madre, Caroline también quería alejarse de todo lo que le estaba pasando.
—Hija, en verdad me alegra que vengas, y trae también a tus amigos, la casa es grande y yo he estado sola últimamente — mi madre sabía todo de mí, pero no le había querido contar de mis decepciones amorosas, las humillaciones en el trabajo, y menos mis sentimientos por Adrián.
—No sé madre, les preguntaré, pero por ahora solo iré con Caroline.
—De acuerdo hija, alistaré las habitaciones y por favor contesta las llamadas de Estela, vuelve a la ciudad y me llama 3 veces al día porque tú no le contestas.
Estela era mi mejor amiga, nos conocemos de toda la vida, aunque somos distintas.
Ella es una modelo profesional, y estaba fuera del país cumpliendo con sus compromisos, pero no había recibido ninguna llamada de ella.
—Madre, ella no me ha llamado, dale mi número, tal vez lo borro.
—¡Hay si se me olvido!, ella tuvo problemas con su línea, y te estaba llamando de su nuevo número personal.
—Con razón, sabes que no contesto llamadas de números desconocidos.
—Si ella me dejo su número, pero no sé dónde lo guarde — se escuchaba como movía las hojas de su agenda, mientras alegaba regañándose a sí misma, esa era mamá, desde que tengo memoria siempre peleaba sola, y cuando llegábamos papá o yo, nos decía que no le pusiéramos cuidado, que no era con nosotros, era con ella misma.
—Madre descuida, si lo encuentras me lo envías por mensaje, y si no cuando llegue lo buscaré.
—Hija sabes que esta tecnología y yo no somos amigas, así que esperaré a que me llame y lo anotaré, cuídate y nos vemos pronto, te amo.
—Yo más madre, cuídate y saludos a Herminia.
Mi madre vivía con Herminia, ella llegó a la casa cuando mamá estaba embarazada de mí, mis padres la adoptaron, ya que estaba sola, le ofrecieron trabajo y no solo les ayudó con la granja, también me cuidaba como si fuera una hija y actualmente ella le ayuda a mi mamá, pues también su esposo murió.
Al colgar la llamada, revisé mi celular y vi que había varias llamadas de un número privado y de un número extraño, al parecer era de otro país, estaba casi segura que era ella.
—¿Hablaste con tu mamá? — Me pregunta Caroline.
—Sí, nos espera ansiosa el próximo fin de semana, ¿hablaste con Eimy?
—Sí, mañana tengo que reunirme con ella para tratar unos asuntos que el abogado de él, pero Mile, ella, no sé, sigo sospechando.
—¿No has podido averiguar nada?
—No, Adrián y los chicos andan muy sospechosos, lo único es que Cristian me dijo que tuviera mucho cuidado con “mi amado esposo'' y que ya Eimy estaba advertida.
—¿Y mañana Adrián te va a acompañar?
—No, y ya sabes por qué, pero Cris me dijo que él iría por si necesitaba algo.
En ese momento escuchamos un alboroto en la puerta, nos miramos y pensamos lo mismo, que podrían ser los padres de Adrián, cuando vimos que la puerta de mi apartamento se abrió, nos asustamos al ver a Orión correr hacia Caroline para saludarla, y lo peor fue ver Adrián muy bien acompañado, al principio no la reconocí, pero al quitarse las gafas y el sombrero, ya sabía por qué tanto alboroto.
—¡Milena Ramos!, ¿sabes la odisea que pase para encontrarte?
—Estela ¿qué haces aquí?, quiero decir ¿cómo?
—¡Hay amiga, salúdame, ven dame un abrazo! — Estela gritaba, saltaba, mientras me abrazaba, que por fin me pudo encontrar, sus gritos resonaban en mis oídos — Porque no me contestabas, te deje razón con mamá Luz y nada — dijo mientras se separaba de mí.
—Mi madre hasta hoy me dijo, y sabes que no contesto llamadas de números que no conozco.
—Bueno, lo importante es que te encontré.
—¿Cómo me encontraste, qué haces con Adrián?
Él no alcanzó a decirnos nada, cuando su celular sonó y se disculpó dejándonos solas para poder hablar.
—¿Pasa algo entre ustedes? — pregunto al ver la actitud de Adrián.
—Nada, ¿cómo me encontraste?
— Pues llegué a tu antiguo departamento y el imbécil de tú ex me dio tu dirección, al llegar en taxi me encontré con el papacito de Adrián en la entrada y aquí estoy, aunque fue extraño.
—¿Qué fue extraño?
–Tú ex estaba raro y apenas me vio empezó a disculparse, a decir que tú eras una excelente persona, que esperaba que fueras feliz y que te hablara bien de él, además estaba, no sé …, raro.
—La verdad no sé, ni me importa, Estela ¿te acuerdas de…?
–¡Sí!, la hermana de Adrián, ¡Hola!, ¿cómo estás?— y también la abrazo como si fuera su mejor amiga, Caroline solo me miraba extrañada y riendo.
—Y ¿a qué debo tu visita?
—Solo quiero estar con mi amiga, no sé si podamos ir a casa, sabes que la única familia que me quedan son ustedes.
—Pero ¿dónde te estás quedando?
—En un hotel.
—Si quieres puedes quedarte aquí. — Caroline interrumpió.
—No, tranquila, el hotel es de lujo y tengo descuento por ser uno de los hoteles de las compañías que me patrocinan.
—¿Estás segura? — Pregunte.
—Si no hay lío, pero ven adelantemos cuaderno, ya que mañana trabajo.
Pasamos toda la tarde hablando de nuestra desastrosa vida amorosa, las tres hemos tenido decepciones
—Amiga, mírame, según los estándares soy una mujer sexi, hermosa, refinada, y tengo bastante experiencia en la cama, pero a mí también me han puesto los cachos o simplemente les asusta tener una mujer como yo, así que decidí estar sola, por ser una figura pública, no puedo estar con cualquiera porque sería un escándalo, por eso tengo mucho cuidado, pero ten por seguro que tú, mi querida Milena, no tienes la culpa, y no tienes que aprender nada, tal vez el destino tenga algo para ti.
—Si Mile, Estela tiene razón— Dijo Caroline — el problema no somos nosotras, tal vez las decisiones que tomamos, hagamos una promesa, que estaremos solas por un tiempo, yo por lo menos necesito sanar todas mis heridas, y qué mejor hacerlo sin ningún hombre a mi alrededor, ¿qué dicen?
Ellas tenían razón, tal vez el problema no soy yo, sino los hombres que aceptaba, las personas que dejaba entraran a mi vida, así que, brindando con un capuchino, decidimos estar solas para poder sanar y no forzar alguna relación tormentosa, aunque en verdad quería aclarar todo con Adrián y ¿por qué no?, intentarlo.
Estela se estaba despidiendo, cuando volvimos a escuchar un escándalo, se podía escuchar los gritos de Adrián y Jazmín, y como a Estela no la conocían, abrió un poco la puerta para mirar, efectivamente estaban discutiendo.
—Hay una joven con tu mamá Caroline.
Caro fue a ver quién era por la mirilla de la puerta y dijo un nombre que era muy conocido para mí.
—No puedo creer que ella aun siga insistiendo, la verdad esas dos deberían ser madre e hija.