Adrián Smith. Que bien Adrián, siempre lo echas a perder, dije para mí, mientras observaba a Milena alejarse, sentí que alguien tocaba mi hombro, al girarme me encontré con el rostro de Doña Luz, la cual me hizo señas para que la acompañara, al llegar a la cocina, me indico que me sentara mientras me servía una taza de café recién hecho. —En verdad no soy nadie para opinar en su relación, — empezó a hablar mientras se sentaba frente a mí en la isla que había en la cocina— pero no me gusta que le griten a mi hija, aunque sé que se sabe defender perfectamente, pero así soy yo, soy esa clase de mamá, que cuida a sus hijos, así tenga 80 años. Solo asentí con la cabeza mientras tomaba un sorbo de café, la verdad es que en el fondo la envidiaba, mi madre era lo opuesto a Doña luz, me gustaría

