Capítulo 3. Robó su esencia.

2374 Words
Milena Ramos — ¡Caroline!, ¿qué pasó, por qué estás así? Caroline apenas sintió mis brazos y mi voz, levantó la mirada, me abrazó y trató de calmarse, pero su llanto hacía que se ahogara y no parara de llorar, al verla de esta forma, me partió el corazón. — Tranquila, vamos, ¡no puedes estar aquí así! La ayudé a levantarse y la lleve a mi apartamento, la senté y le pase un vaso de agua para calmarla, después escuche la puerta y vi a Adrián, su mirada era oscura, estaba de mal genio, no lo podía disimular, se acercó a su hermana, la abrazo, le beso la frente para tratar de calmarla, a lo cual Caroline correspondió y como si fuera una niña se acurrucó en los brazos de su hermano. Adrián tenía la mirada cada vez más fría, la última vez que lo vi así, fue cuando se enteró de que su hermana se iba a casar y que su matrimonio era por conveniencia, cerró los ojos y mientras mecía a su hermana en sus brazos, por fin habló. —No te preocupes hermana, yo no dejaré que nuestros padres te sigan humillando, eres su hija y ellos ni nadie te pueden tratar de esa manera. Adrián Smith Últimamente no encuentro inspiración para pintar, y eso que he intentado buscarla en algunas modelos, pero mi mente sigue en otro lado, o más bien en una mujer en especial, Milena, muero de celos al saber que esta con otro hombre y lo peor es que no puedo hacer nada, me he distanciado para que ella sea feliz, pero algo en ese hombre no me convencía, y eso que solo lo he visto pocas veces, para mí era difícil olvidarla, pero nada me salía bien, ni la pintura, ni el poder sacar a Milena teniendo en la cama a alguna mujer que me ofrecía sus encantos. Una noche estaba sacando a una de mis amigas, ella quería pasar la noche conmigo, pero yo solo quería sexo para olvidar, y ya, mientras estaba discutiendo en la puerta del edificio, vi llegar a mi hermana temblando, llorando, estaba pálida, y al parecer la habían golpeado, nunca la había visto así. —Cariño, qué pasa, ¿qué haces aquí? — le dije mientras la abrazaba, ella se aferró a mí y hundió su cabeza en mi cuello, a mi acompañante no le gusto ver como trataba a Caroline y se puso histérica. — ¿Por esta me querías sacar?, mírala, es una perdedora, pone su cara de mártir solamente para conmoverte, ¡qué perra! — gritaba mientras yo la miraba con odio. — Será mejor que te vayas o de lo contrario… —¿¡O que!?, si yo me voy, está también. No podía creer que esta mujer ni se preocupara por comprender la situación, la miré con desprecio, pero antes de gritarle, Caroline se separó de mí, sollozando y con la voz entrecortada por fin habló. —Hermano … lamento arruinarte la noche, descuida … yo me iré. — hablaba con la cabeza agachada, en verdad estaba preocupado, ¿qué podría haber pasado que la tenía tan mal? —Caroline, sube a mi apartamento, ya te alcanzo… No alcance a terminar mis palabras, cuando sentí una ráfaga de viento en mi hombro y después vi a mi hermana tirada en el piso. —¡¿Cómo te atreves a huir de esa manera, que pretendes Caroline!?, debes volver a tu casa con tu marido, en este instante. —¡Madre! — Los dos gritamos al mismo tiempo, mi acompañante de esa noche al ver como mi madre había pegado a mi hermana, salió con pasos apresurados, mientras yo me agachaba a ayudar a Caroline a levantarse. —¿¡Qué haces tú aquí en esta pocilga!?, ¿Aquí es donde te escondes de tus obligaciones con la empresa y la familia? —Mi madre se llama Jazmín y gritaba histérica mientras nos señalaba con su dedo índice. —¡Madre! no te incumbe, y no tienes ningún derecho a tratar a Caroline de esta manera. —¿¡Perdón!?, ¿qué dijiste?, ¿qué no tengo derecho?, yo les di la vida, les di una educación, organicé su futuro, pero tu hermana no puede sacrificarse por el bien de la compañía y el prestigio de la familia — Mi madre no paraba de gritar, ya no solo señalaba, sino que manoteaba en todas direcciones, yo la había evitado y logré mantenerme oculto, pero sabía que tarde o temprano me encontraría y empezaría con sus famosos discurso, los cuales eran en mayor parte, sacarnos en cara todo lo que nos dio y recordando nuestras supuestas obligaciones con la empresa y la familia. —¡Caroline sube… ! —¡No!, en este instante te vas conmigo a tú casa, con tu esposo— Mi madre tomó a Caroline del brazo con fuerza, mi hermana no decía nada, solo podía ver las lágrimas correr por sus mejillas, eso me partió el alma, pero al mismo tiempo me enfureció, sujete a mi madre de los dos brazos para que soltara a Caroline. —¡Sube!, yo me encargo. Caroline entró al edificio y la vi subir las escaleras corriendo, mientras yo detenía a mi madre y la llevaba a un lado de la puerta, no quería que se encontrara con Milena, eso sería peor y se pondría aún más histérica. —¿Qué te pasa Adrián?, ¡suéltame!, no voy a permitir que ustedes dos pasen por encima de mí. —¡Madre! —¡No Adrián!, te pagamos una especialización en el extranjero, ¿y qué fue lo primero que hiciste?, te pusiste a estudiar tu supuesta pasión que no trae dinero, ni nada productivo a la empresa, después desapareciste y vives … aquí … y mirate … tu aspecto — decía mientras miraba con desprecio a su alrededor — ya tienes 25 años, debes madurar, hacerse cargo de los negocios y casarse con Sandy. Ella pensaba que al igual que mi hermana, me casaría para aumentar el patrimonio de la compañía y no sé qué más cosas, pero la verdad, yo solo quería vivir mi vida, como yo la quiera, sin que nadie me imponga algo que yo no quiero. —¡Madre! no me voy a casar con ella, así que… —Y qué, piensas vivir en este basurero y… — no la deje hablar, y le hable en un tono fuerte y decidido para que entendiera, que ya no podían controlarme. —Te recuerdo que este basurero lo pago yo, no les he pedido ni un solo centavo desde que volví del extranjero, así que no tienes por qué venir… —¡Adrián!, eres nuestro único hijo, tu obligación es con la empresa y con la familia, tienes que encargarte de todos los negocios, además tu matrimonio nos asociará automáticamente con una de las mejores empresas, nuestro patrimonio se duplicaría. Mis padres siempre pensaron en el futuro de sus hijos como si fuera una transacción más, no sabía si nos habían tenido porque querían formar una familia o simplemente porque nos veían como un negocio, con beneficios a largo plazo, mi madre seguía gritando, y estaba de espaldas a la entrada del edificio, por eso no vio llegar a Milena, agradecí mentalmente haberla retirado de la puerta, ella nos observó por unos segundos y entró. —¡Madre!, será mejor que te vayas. —Me iré, pero con Caroline. —Ella se quedará aquí conmigo, así que vete madre. —¡No!, Caroline tiene que volver a su casa, no puede dejar a su esposo por puras estupideces. —Ese matrimonio fue arreglado, nunca se amaron, es mejor dejarlo así. —¡No!, qué dirán nuestras amistades, que pasara con las acciones de la empresa, como es posible que tú hermana no lo entienda, ¿¡qué importa que él tenga amantes o que de vez en cuando la reprenda!?, es normal, ella es la culpable de que él la traicione, ella tiene que cumplir como esposa y ama de casa, para que él no vaya por ahí buscando mujeres, — Hablaba con furia en sus ojos, asintiendo con su dedo cada palabra, como si en verdad tuviera la razón, sus palabras dolían, no podía creer que Caroline pasará por un matrimonio tan tortuoso, y lo peor era que yo no sabía, me sentía tan inútil. —Madre, ¿qué estás diciendo? No puedo creer, ¿desde cuándo está pasando todo eso? —Eso no tiene nada que ver, voy por tu hermana. No podía creer que mi madre hablara de esa forma, ella es mujer y Caroline es su hija, cómo puede hablar como si eso fuera normal en una relación, sentía mi cuerpo temblar de la rabia y de la impotencia. —Vete madre, o me olvidaré de quien eres y te sacaré a patadas— dije deteniéndola para que no entrara al edificio, la apreté tan fuerte, ya que tenía la esperanza que ella no fuera mi madre y que de sus labios no saliera tanto odio. —¡Adrián!, ¡respeta a tu madre!, suéltame, me lastimas. — El respeto se gana madre, y con lo que acabas de decir, ya no te respeto en lo absoluto, vete, o te sacaré y llamaré a la prensa, para ver qué dicen tus amistades. —¡No te atrevas! — gritó mientras su mandíbula se tensaba. —¡Pruébame! La solté con fuerza y por poco pierde el equilibrio, saqué mi celular y empecé a buscar en la lista de contactos, mi madre me observó, y al ver mi determinación y mi mirada llena de rabia en ese momento, decidió irse. —Muy bien, me voy, volveré con tu padre y ustedes dos tendrán que acatar sus obligaciones. La vi caminar hacia el auto, en donde la esperaba el chofer, no entre hasta que no los perdí de vista, al entrar a mi apartamento, no vi a Caroline, después recordé que ella no tenía llaves y como Milena entro, me dirijo hacia el apartamento de ella, al entrar vi como estaba consolando a mi hermana, las dos al escuchar la puerta giraron a verme, lo primero que hice fue abrazar a mi hermana y besar su frente, no quería que sufriera y que le hicieran más daño. —No te preocupes hermana, yo no dejaré que nuestros padres te sigan humillando, eres su hija y ellos, ni nadie, te puede tratar de esa manera. Caroline se acurrucó más hacia mi pecho, aunque yo era su hermano menor, en este momento era la única persona con que ella podía contar, siempre vi a mi hermana luchar por lo que quería, con mucho esfuerzo logro que mis padres aceptaran que ella estudiara una carrera, pero desde que entró a su vida su esposo, ya no era la guerrera Caroline, ese hombre le arrebató su esencia. Milena Ramos Adrián llevó a su hermana a descansar, no sabía bien lo que pasaba, pero sospechaba que podía ser algo con respecto a su esposo, aunque lo vi pocas veces, me pareció un hombre frío, arrogante y Caroline junto a él era muy sumisa, no era para nada la mujer que conocí años atrás, guerrera decidida a enfrentar sus padres para cumplir sus sueños. Ya me había bañado y estaba lista para irme a dormir, cuando sentí entrar a alguien, era Adrián, estaba pensativo, encorvado, se dirigió a la cocina y tomó dos cervezas de la nevera, las destapo y me paso una. —Adrián, ya es tarde, es mejor ir a descansar— no quise decir más, ya que, al ver sus ojos llenos de desesperación y culpa, sabía que necesitaba solo una cerveza y desahogarse con alguien, acepté la botella y me fui a sentar en el sofá junto a él. No decía nada, únicamente tomaba su cerveza, sentado y apoyando los brazos en las piernas, mientras miraba fijamente hacia el piso, como si estuviera viendo una mancha y estuviera descifrando su forma. —Nunca pensé que le hubieran robado a Caroline su esencia de esa manera tan cruel, pensé que al final estaba bien con su esposo, que se habían empezado a querer o algo así, pero … ¡ese imbécil!, quiero salir a buscarlo y matarlo … Yo solamente lo observaba, hablaba sin quitar la mirada del piso, apretaba la botella tan fuerte que su mano ya estaba roja, quería decir o hacer algo, pero no sabía qué, de repente, Adrián se recostó en mis piernas, su cara estaba contra mi vientre, tomó mi cintura y empezó a llorar, yo empecé a acariciar su cabeza para consolarlo, un escalofrío recorrió mi cuerpo al sentir su toque y mi corazón se estremeció al verlo de esa manera, estaba sufriendo por su hermana, y sé que también sé estaba sintiendo culpable. Después de unos minutos, se calmó, se levantó y besó mi frente, susurro en mi oído un gracias y salió, mi cuerpo sintió vacío al ver que se fue, creo que él nada más necesitaba desahogarse con alguien, así que solo podía estar aquí para él. Al otro día, salí temprano, tenía muchos pendientes y quería adelantar todo para poder verme con William, ese hombre era perfecto, un caballero, atento y me amaba, aunque no me lo decía, pero me lo demostraba con sus detalles, últimamente solo nos veíamos para entregarnos a la pasión, pero los fines de semana le tocaba trabajar, pero me lo recompensaba en nuestros encuentros. —¡Tráeme mis trajes de la tintorería! Fue lo único que dijo Sandro al tirar sobre la mesa un recibo, su secretaria estaba con su hijo enfermo y él estaba furioso por su ausencia, no dije nada, no quería arruinarme el día, así que tome el recibo, le encargue a Berta mis pendientes, por si mi jefe salía a gritarme sin estar presente y salí de la empresa, fui por un café y camine a la tintorería que estaba cerca, de repente vi algo que no esperaba, me detuve en seco, mis piernas empezaron a temblar, mis manos a sudar, no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, Dios, otra vez no.
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