Adrián Smith
Marco el número de Eimy, la cual contesta después de dos tonos.
–¡Hola!
—Eimy, buenos días, soy Adrián, el hermano de Caroline Smith.
—¿Qué quiere?
Guau, no esperaba esa respuesta, fría y cortante, en verdad me odia.
—Quería comentarle algo de mi cuñado…
—Todo lo relacionado con el caso de su hermana, lo hablo con ella, Caroline no necesita que un hombre como usted intervenga por ella.
Y así no más colgó la llamada, la verdad si tenía razón, pero no quería arruinar el fin de semana de Caroline, merecía descansar estos dos días antes de enfrentar a mis padres y el divorcio, así que decidí enviarle un mensaje, ella era la abogada y tenía que saber lo que estaba pasando, a lo mejor ya lo sabía, pero quería asegurarme.
—“Buenos días Eimy, tiene razón, una profesional como usted sabe que los temas los tiene que tratar directamente con Caroline, pero supe de buena fuente que mi cuñado ya empezó a mover sus fichas para tratar de maquillar algunas cosas, espero que ya lo sepa, o si no espero que le sirva esta información, mi hermana no sabe nada aún, ya que espero que disfrute el fin de semana, antes de enfrentarse a todo lo relacionado con el divorcio, que tenga buen día, Adrián Smith.”
Reviso el mensaje y le doy enviar, creo que estoy haciendo lo correcto, pero el tiempo ya me lo dirá, salgo del restaurante y al subirme al auto suena mi celular, era Milena.
—Hola nena
—¡Adrián!, tus papás están en tu apartamento, están gritando pensando que estás adentro dormido, ven urgente.
—Voy en camino, pero no salgan de mi apartamento.
—Tranquilo, estamos en el mío, ellos no saben que estamos aquí.
—De acuerdo, llegaré pronto.
No termino la llamada cuando ya estoy pisando el acelerador y en 15 minutos estoy subiendo las escaleras, puedo escuchar a mis padres discutir, apenas llego, veo la puerta de mi apartamento rota y a dos oficiales de policía.
—¿Dónde estabas?, el chofer tumbó la puerta al ver que no respondías, pensamos que te había pasado algo, pero estos señores piensan que te vamos a robar, pero se arrepentirán, yo… — interrumpí a mi madre, quería solucionar esto lo más pronto posible.
—Señores, son mis padres, mil disculpas por las molestias, estaban preocupados por mí.
—Solo respondimos una llamada de los vecinos, espero que sus padres entiendan que estos escándalos no son buenos para su reputación.
—¿Cómo se atreve?, mi esposo se encargará de que pierda su trabajo y…
—¡Mujer ya cálmate!, ya está Adrián aquí — Mi padre interrumpió a mi mamá y se dirigió a los dos policías, — señores, como ven es un malentendido y tenemos asuntos familiares que discutir.
Los oficiales asintieron y salieron, mientras yo entraba a mi casa, dejando con cuidado los restos de mi puerta a un lado, esto no puede ser cierto, cómo son capaces de invadir así mi privacidad, no soy un adolescente y hace mucho que no dependo de ellos, agradecí mentalmente que Milena y Caroline no estuvieran aquí.
—¿Hace cuánto estás aquí?, Alex supuestamente no daba contigo, pero tu hermana supo dónde te escondías.
Me miró con ese sarcasmo, pero ya que tenía varios escondites, podía jugar con ellos para confundirlos.
—Vivo aquí hace poco, llame a Caroline para contarle y ella esa misma noche llegó.
Mi padre no me creía, y para ser sincero no me importaba, solo quería que Alex siguiera con su trabajo, y así podía saber que tramaban mis padres.
—¿Dónde está tú hermana? — preguntó mi madre mientras recorría mi apartamento y observaba las cosas de Caroline.
—No sé, acabo de llegar.
—Tú debes saber, ella tiene que volver con su esposo y tú tienes que volver a casa con nosotros y…—mi madre seguía con su mismo discurso, el pensar que ellos no nos trataban como sus hijos me llenaba de frustración y rabia, siempre había sido así, desde pequeños solo nos obligaban cumplir, sin ni siquiera una muestra de aprecio.
—¡Madre!, no más, Caroline no va a volver con ese bastardo y yo ya soy demasiado grande para escoger qué hago con mi vida, y como ves, ya lo decidí.
Mi madre quería decir tantas cosas, pero las reprimió, sus ojos y boca estaban abiertas y no podía aclarar sus palabras de la ira que la invadía, y como ella no estaba sola, su amado esposo intercedió para apoyarla.
—Adrián, nosotros como tus padres, solo exigimos que cumplan con tu deber…
—No padre, después de lo que pasó Caroline, ustedes no tienen derecho a nada, y si me disculpan, tengo cosas que hacer, así que será mejor que se vayan.
—Hijo, seré claro, creo que no me has entendido, Alex, desde el lunes ya no trabajara para mí, ya que él no cumple con su trabajo, ya sé dónde quedan tus escondites acostumbrados, y estoy negociando en comprar esta pocilga para destruirla, ¡por cierto!, tus hermosas obras de arte, ya no las podrás vender en ninguna galería.
—¿Así que empiezan tus amenazas? — Lo típico de mi padre, comprar con su dinero todo para acorralarme, pero yo tenía varias inversiones, así que el dinero era lo que menos me preocupaba.
—Solo reclamo tus deberes.
—Padre, por eso solamente tengo a una persona en mi vida, mi hermana, así que puedes quitarme todo, yo viviré libre en cualquier pocilga, no me importa.
—Adrián, tarde o temprano …
—¡Fuera!, ¡ahora! — grité desesperado, no lo quería ver, ya no los consideraba mis padres.
—Todos tenemos un punto débil Adrián, lo encontraré — dijo señalándome con su dedo y con su mirada llena de rabia.
Mis padres salieron, observando el lugar y a mí detalladamente, ahora no podría permitir que encontraran a Milena, ella es mi punto débil, por suerte creo que no saben que vive a unos pocos pasos, decido llamar a Alex y a Cristian, les cuento todo para que me cubran los pasos como siempre y a Alex le aseguro que yo pararé su sueldo a partir de ahora, mientras estaba al teléfono, vi a mis chicas entrar, junto a mi perro, estaban preocupadas, no pude cumplir con que su fin de semana fuera tranquilo, soy un inútil.
—¿Hermano estás bien?
—Sí, solo son nuestros padres, tratando de manejar nuestras vidas, pero descuida.
—Pero van a comprar este edificio, y ya despidió a Alex.
—Este edificio es de un gran amigo, él no lo venderá y menos a mis padres, y con respecto a Alex, él va a trabajar para mí, chicas no se preocupen, todo va a estar bien.
Las dos se miraron como si no me creyeran mis palabras.
—Voy a llamar para poner una nueva puerta, ustedes sigan relajándose, yo me encargaré que nadie las moleste.
Las dos me abrazaron y salieron para seguir con lo que estaban haciendo, yo me quedé llamando para que cambiaran mi puerta y a pensar como mis padres, para saber cómo estar prevenido de sus ataques.
Milena Ramos
Caroline y yo nos dirigimos en silencio hacia mi apartamento, ella ya me había contado lo que su esposo y padre le hicieron, así que no me sorprendió que amenazaran a Adrián, pero igual las dos estábamos preocupadas por él.
—Mile, ¿te puedo hacer una pregunta? — dijo rompiendo el silencio, ya sentadas en la sala—, ya que nos contamos todo lo que nos pasó, quiero saber algo de ti.
—Dime Caro, ya no tengo mucho que esconder.
—¿Tú amas a mi hermano?
Su pregunta me dejó fría, como explicar algo que ni yo misma entiendo, siento algo por él, pero no creo ser la mujer que él necesita, además él solo quiere alguien en la cama, aunque moriría por ser la mujer que despierte en sus brazos todas las mañanas, pero él no es ese tipo de hombre.
—Para ser sincera, no lo sé Caro, los dos sentimos atracción, pero él solo busca a las mujeres para unas pocas noches, además todas son hermosas, altas, rubias… en fin— terminé la frase, con un suspiro.
—Mile, escuchaste que mi padre amenazó a Adrián con su punto débil, ¿Verdad?
Yo asentí con la cabeza, no entendía a qué se debía su pregunta.
—Creo que ese punto débil somos nosotras dos, la diferencia es que ellos saben que yo lo soy, pero Adrián te protege, él te ama, no como amiga, sino como mujer.
—Caro no digas tonterías — dije mientras me volteaba para evitar su mirada y aparentar arreglar unas cosas en la mesa de centro.
—Tu misma me dijiste que incluso fue tierno anoche cuando estabas desnuda y te rechazo, si en verdad solo quisiera una noche contigo, él se había aprovechado de ti, además, a él se iluminaba los ojos cuando hablaba de ti, me contaba todo lo que hacían en la universidad y la forma que te mira, es puro amor y tú no te quedas atrás.
Yo no sabía qué decir, si había atracción, pero era solo eso, aunque no puedo negar que estar entre sus brazos me hacía sentir en paz, y que con su solo toque podía olvidarme del mundo entero.
—Creo que estás confundida Caro.
—No Mile, él te ama, y por eso no quiere algo contigo, te está protegiendo.
En ese momento llega Adrián con esa sonrisa que pone toda la habitación brillante y con esos ojos azules, los cuales miro para perderme en ellos.
—Mis chicas, les tengo una buena y una mala noticia.
—Con que vas a salir ahora hermanito, nosotras no estamos para “tus locuras”.
—No son locuras, la mala noticia es que el arreglo de mi puerta se demora, pero la buena es que Cristian me llamo y tenemos disponible una casa en la playa, se la prestaron unos amigos, así que alístense, nos vamos a disfrutar lo que queda del fin de semana, los tres lo necesitamos, ¿no creen?
Las dos asentimos, él se fue a comprar algunas cosas para el viaje, la verdad pienso que era una buena idea salir estos días de aquí, así evitaremos visitas innecesarias que nos estresen, Caroline me ayudo a empacar mis cosas, pero yo seguía pensando en lo que ella me dijo, que yo era su punto débil y que él me amaba, la verdad no sé, siempre lo he visto como un hombre que no cree en el amor.
—Mile, tengo que comprar algunas cosas, ¿me acompañas a conseguir lo que me falta?
Preguntó Caroline sacándome de mis pensamientos, revisamos que me hacía falta también y nos dirigimos a comprarlo, al llegar al apartamento de Adrián, venía con la confianza de proponerle que en el viaje, él y yo nos relajamos y habláramos de lo que sentimos, pero no estaba preparada para lo que vi.