Llega la mañana siguiente, hago la rutina y me voy directa al instituto. Estoy muy nerviosa con todo esto. Camino y alguien se pone a mi lado, es Camila. –Buenos días, recuerda lo de esta tarde. –Buenos días, si lo recuerdo. Admito que estoy nerviosa. –Es normal...oye, te recomiendo que vayas mentalizándote de que algo malo vas a ver. Te dolerá lo que verás y lo pasarás muy mal. Se te ve en la mirada que estás muy enamorada de ella...yo también lo estuve. Pero es lo mejor. Miro sus ojos, están cristalizados y una lágrima se le escapa, pero se la retira en cero coma. Vuelve a mirarme y sonríe. –Bueno, nos vemos esta tarde. Me voy, que no puede saber que ya contacté contigo. ¡Hasta luego! Se marcha corriendo en la dirección contraria y me deja sola, a dos cuadras del instituto. Vuelvo

