Elizabeth, bajó del avión y estaba loca por ver a Sam. Llevaba un pantalón n***o y una gran chaqueta blanca con muchos bolsillos y lentes oscuros. Recogió su equipaje y fue a casa de su padre. Al entrar, Sam vino corriendo a saludarla y ella lo cargó en el aire y le dio varias vueltas, luego lo abrazó y besó mucho, luego abrazó a su padre y sólo podía escuchar todo lo que Sam tenía que contarle. A la hora de la cena, el juez Jenkins preguntó si ya había terminado el trabajo de la comisión y ella le dijo: -No. No ha terminado papá, porque ahora estamos preparando todo para ir hasta La Haya internacional y hacer que se escuchen las voces de esos niños que no les han permitido nacer. Hija, a mí me parece que lo que haces, es muy importante y sé que a pesar de ese atentado que sufrieron tu

