Capítulo 16 – El comienzo de una nueva vida La ciudad despertaba con un aire diferente. Para Alejandro y Valeria, cada amanecer era una oportunidad de vivir su amor sin miedo, sin escondites, sin juicios. La plaza donde se habían conocido parecía más cercana, como si celebrara silenciosamente su felicidad. Valeria caminaba junto a Alejandro, con una sonrisa genuina. Sus ropas ya no reflejaban la incertidumbre de la calle; ahora tenía la seguridad que le daba saber que no estaba sola. Alejandro la miraba, fascinado por cada gesto, cada risa, cada mirada que ahora podía compartir sin reservas. —Nunca pensé que podría sentirme así —dijo Valeria, tomando la mano de Alejandro—. Como si todo lo que perdí antes hubiera sido solo preparación para este momento. —Y ahora lo tienes —respondió él,

