📖 Capítulo 28 – Estrategias y defensas El amanecer en Montecarlo llegó con un cielo limpio, y la luz del sol iluminaba los jardines de la mansión, reflejando los colores de las flores recién cultivadas y el brillo del mármol de los caminos. Alejandro paseaba por la terraza, con los ojos sobre los informes de negocios que revisaba mentalmente, pero su mente no podía despegarse del recuerdo de la cena de anoche. Damián Álvarez había logrado lo que pocos: despertar en él una curiosidad que no entendía del todo, y aunque sabía que no debía, una chispa de fascinación había sido encendida. —No puedo creer que un hombre así exista —murmuró para sí, caminando lentamente mientras observaba los jardines—. Frío, calculador, elegante… y sin embargo, inquietantemente interesante. Valeria, que lo obs

