CUANDO EL FUTURO EMPIEZA A TOMAR FORMA El sol de la mañana entraba con fuerza por los ventanales del living. Buenos Aires amanecía con ese ruido característico de ciudad despierta: colectivos frenando, bocinas lejanas, pasos acelerados, vidas moviéndose. Pero adentro de la casa, todo tenía una calma especial. Una calma de victoria silenciosa. El día anterior había sido un torbellino. Revisión, tensión, comunidad, habilitación. La obra seguía. El sueño seguía. Y por primera vez, Marco sentía que no había nada oscuro detrás, nada que vigilara, nada que amenazara. Solo ellos, su familia, su proyecto, su comunidad. Y esa sensación era nueva para él. Muy nueva. --- Se despertó antes que todos, como siempre. Preparó café y se quedó mirando la ciudad desde el balcón. Las torres seguían ahí,

