“Cuando la Piel Habla” El ascensor subió despacio, pero dentro de ese espacio cerrado había un mundo que ya ardía. Gala apoyó la espalda contra la pared metálica y lo miró con esa mezcla de desafío y deseo que solo ella sabía usar. —Cerrá la puerta —susurró. Él lo hizo sin dudar. La luz del ascensor era tenue, suficiente para que se vieran los ojos… y suficiente para que la imaginación hiciera el resto. Nicolás dio un paso hacia ella, pero Gala levantó una mano en su pecho. —No tan rápido —dijo, con una sonrisa que lo desarmó desde adentro—. Quiero que hoy me escuches… pero con las manos. Nicolás tragó saliva. Ella se acercó más, apenas rozando su cuerpo contra el de él, como si lo provocara a propósito. Y lo hacía. Él la conocía. Sabía leerla. —¿Así que hoy mandás vos? —murmuró co

