đź“– CapĂtulo 30 – Eternidad y victoria Montecarlo amaneciĂł con un cielo despejado y un sol que bañaba la ciudad de luz dorada, como si el universo mismo celebrara el triunfo definitivo de Alejandro y Valeria. Tras años de lucha, traiciones, batallas y reconstrucciones, todo habĂa llegado a un punto culminante: no solo habĂan consolidado su imperio, sino que habĂan forjado un amor y un legado que trascenderĂa generaciones. —Valeria… —dijo Alejandro mientras caminaban por la terraza de la mansiĂłn, tomando su mano con fuerza—. Lo logramos. Todo lo que soñamos, todo lo que luchamos… es real. Ella lo mirĂł, con lágrimas brillando en sus ojos y una sonrisa que reflejaba orgullo y felicidad. —SĂ… y lo mejor es que lo hicimos juntos. Nada de esto tendrĂa sentido sin vos a mi lado. --- El dĂa co

