UN FUTURO ILUMINADO El amanecer que nunca pensaron vivir El sol avanzaba lento sobre el horizonte, derramando un resplandor dorado sobre la casa que tantas batallas había resistido. Pero aquella mañana no había tensión, no había sombras, no había amenazas escondidas detrás de las paredes. Solo había paz. Una paz profunda, limpia, nueva. Una paz que a Alejandro, después de todo lo vivido, aún le costaba creer que fuera real. Se despertó antes que todos. No por sobresaltos, como antes. No por pesadillas que le recordaban todo lo que había perdido en la guerra con Víctor, ni por esa antigua costumbre de vigilar incluso mientras dormía. Se despertó temprano simplemente porque sintió que su cuerpo, por primera vez en años, estaba descansado. Sus músculos no dolían. Su mente no ardía. Su pech

