Capítulo 25 – Un nuevo amanecer Los días siguientes fueron un torbellino de noticias. Los titulares de los periódicos y las pantallas de televisión repetían el mismo nombre: Héctor Méndez, acusado de corrupción, manipulación y delitos graves contra la ciudad. Su imperio se desmoronaba, y con él, las sombras que por años habían amenazado a Alejandro. En el centro de ayuda, la atmósfera también era distinta. Las familias empezaban a regresar poco a poco a sus hogares, los niños recuperaban las sonrisas, y la esperanza volvía a florecer entre las ruinas. Alejandro y Valeria caminaban juntos entre la gente, ayudando en lo que podían, pero ya sin el peso de la persecución en sus espaldas. Por primera vez, sentían que podían respirar en paz. —Nunca imaginé que la tormenta nos llevaría hasta

