📖 Capítulo 2 – La grieta invisible El amanecer en Montecarlo trajo consigo una brisa fresca, diferente a la de los días anteriores. Alejandro y Valeria desayunaban en la terraza, rodeados por el murmullo del mar y el aroma del café recién hecho. Todo parecía normal, pero en el aire flotaba una ligera tensión, imperceptible aún, como una grieta invisible a punto de expandirse. —¿Estás distraído? —preguntó Valeria, notando cómo él miraba al horizonte sin responder. —Solo pensando en algunos nuevos acuerdos —respondió Alejandro, intentando sonar despreocupado. Ella sonrió, pero sus ojos buscaron los de él con un dejo de duda. No era desconfianza, era instinto. Algo en el comportamiento de Alejandro había cambiado sutilmente, y aunque ella no podía explicarlo, lo sentía. Alejandro sabía q

