Capítulo 3 – El hombre del traje gris La madrugada había dejado una huella de insomnio en Alejandro. Había pasado horas caminando por su despacho, con la fotografía en una mano y la copa intacta en la otra. Afuera, la ciudad descansaba bajo un silencio inquietante, pero él no podía encontrar calma. Aquella mirada fría del desconocido en el salón seguía persiguiéndolo como un fantasma. Al amanecer, mientras Valeria aún dormía, decidió actuar. Llamó a Julián y le pidió que organizara discretamente un equipo de seguridad para vigilar los movimientos alrededor de la casa y de la empresa. No quería alarmar a Valeria, pero tampoco iba a subestimar la amenaza. —Lo voy a encontrar —dijo Alejandro, con voz firme, cuando Julián respondió la llamada. —Ya tengo a alguien siguiéndole la pista —cont

