Capítulo 21 – Sombras en el horizonte El centro de ayuda estaba más tranquilo al caer la noche. Los heridos descansaban, los niños dormían en colchonetas improvisadas y los voluntarios agotados compartían un silencio solidario. Alejandro se apartó unos minutos para tomar aire. El recuerdo de las palabras del hombre herido lo perseguía como un eco. “No fue solo la tormenta…”. Su instinto le decía que había algo turbio detrás de todo aquello. Valeria lo encontró afuera, bajo un farol parpadeante. —¿Por qué esa cara? —preguntó, apoyando suavemente su mano en su hombro. Alejandro dudó. Una parte de él quería ocultarle la verdad, protegerla de todo. Pero otra sabía que ella merecía conocer lo que enfrentaban. —Ese hombre dijo… que parte del desastre fue provocado. Que alguien lo planeó.

